Esta es una historia, que he callado hace mucho tiempo, la he callado por innumerables razones, pero hoy he decidido darla a conocer, porque creo necesario que todos los niños que están aprendiendo a leer la conozcan, si bien no pueden leerla ellos mismos, sean sus padres quienes sientan la necesidad de leerla para ellos.
Esta historia cuenta que cada número tenÃa una letra de amiga, eran tan amigos que tenÃan casi las mismas figuras, de manera que cuándo los niños aprendÃan a leer, automáticamente aprendÃan a contar.
Esta historia mantenida en secreto tanto tiempo, de vez en cuando es divulgada por algún niño de 4 o 5 años cuándo está aprendiendo a leer, tiende a confundir letras con números y números con letras.
Asà tenÃamos que el 1 era la L, el 2 era la Q, el 3 era la B, el 4 era la A, el 5 era la S, el 6 era la G, el 7 era la T, el 9 era la P, y el 0 era la O.
Pero hubo un detalle que rompió el lazo de amistad entre ellos, era el número 8, que no conseguÃa una letra como amiga, y estaba tan solo y triste que los otros números decidieron acompañarlo y de esta forma hubo tal separación entre estos dos grupos de amigos, que hoy podemos ver de manera sorprendente como hay personas que saben leer y no saben contar, y otras que saben contar sin saber leer.