Yineska, nuevamente estabas en mis sueños. Una brisa de colores de cariños y ternuras te acariciaban. Se movÃa tú cabello suavemente formándose una cola como la de los cometas que deambulan por el universo. De ella se desprendÃan en una danza armoniosa estrellas pintadas de azul, ámbar y nácar. Al fondo el ocaso se pintada de fuego, miel y amor, que le dio paso a una luna llena tan hermosa en su esplendor que la noche dejaba de ser noche. Se convirtió todo en un atardecer de sentimientos que fundÃa la noche y el dÃa, que fundÃa el sol y la luna. El resultado, un horizonte que se elevaba hacÃa el cielo formado de nubes de color dorado y plata. SeguÃa la brisa acariciándote, y tú mirabas maravillada aquella hermosa vista. En tanto, te miraba yo a ti, porque en el sueño eras lo más bello y maravilloso. Dejaste de mirar tan hermoso espectáculo, y mirándome a mà me pedÃas que jamás dejara de amar porque querÃas ser eterna e infinita como el amor que yo sentÃa por ti. Fui hacÃa ti. SeguÃa extasiado con tú belleza. Como siempre. Pero ahora estabas tan cerca de mi. Miraba tú bello rostro sintiendo emociones de amor que me hacÃan desear ser eterno para amarte por siempre y asà poder eternizarte. Te dije, seré eterno para que en sueños los dos seamos por siempre. Sueños eternos donde pueda acariciar tú cabello, tus labios, tú piel. Sueños eternos para los dos. Y tú mirándome a los ojos me dijiste, acaricia mi cabello, mis mejillas, mis labios. Hazme eterna con tus caricias de amor. En ese momento caà en cuenta que estaba en un sueño. Solo ello pudiese pasar en un sueño. Pero era tan real, que me pregunté, cómo hago para ya más nunca despertar. Cómo hago. Me dijiste, no despiertes, asà lo que no podrá ser en la realidad, lo viviremos para siempre en este sueño tan bello y maravilloso. Un sueño de amor donde por la eternidad estarás a mi lado. Un sueño eterno donde por siempre me podrás amar y asà me eternizarás. En ese instante lágrimas de amor se deslizaron por mis mejillas. HabÃa desperado. Dejé que las lagrimas en mi rostro se secasen por si. En tanto ya en la realidad, como incontables veces, suspirando, pronuncié tú nombre, Yineska.