El amor
Desperté dulcemente y me abracé a mi James. Lo hice con ternura infinita y un lagrimón de felicidad resbalo por mi cara. No me dà cuenta, que tÃo James fumaba mientras revolvÃa mi pelo y lo besaba. Levanté mis ojos para mirarle y vi sus ojos llorosos de emoción. Su respiración la sentÃa agitada. Advertidos de nuestra emoción no estrujamos el uno cotra el otro con todas las fuerzxa vitales a nuestra disposición y porque no decirlo, con todo nuestro amor.
—te amo, mi niñita— dijo sin reprimirse.
Un anillo de humo llevaba su confesión hasta desgranarse en el infinito. Nuestro secreto, parecÃa necesitar una ventana por donde poder seguir respirando. Me abracé a él con más fuerzas aún y le confesé casi llorando;
—yo tambien te amo, James—
James continuó a besar mi pelo y nuestra emoción desperto otras ansias, nuevas ansias, perfumadas esta vez de el dulce amor.
—Ellie— dijo cambiándome el nombre —no quiero nunca más pensar que eres mi sobrina, porque ya no lo eres, desde ahora eres mi amor—
Me tomó en sus brazos, mientras yo me aferraba a su cuello casi desnuda. Me condujo al baño, preparó con perfumes y sales la tina turbillón y me instaló como a una reina. Luego el entró dulcemente y me besó con toda su ternura. Dulcemente me jabonó entera mientras yo hacia lo mismo con su cuerpo. Me enguagó de sus manos y lo lo lavé a él de las mÃas. Nos levantamos de pronto riendo. Me acerco mi bata de paño y yo hice lo mismo. Me secó mientras desgrañaba mi pelo y me dijo, ahora vamos al desayuno.
Me tomo en sus brazos y me llevo a la cocina. Alli preparamos jugos de naranjas, sacamos algunas uvas, preparamos un buien cafe y tostadas con miel. Pensé que desayunarÃamos confortablemente en el coqueto comedor de la cocina. No, una vez que todo estuvo listo, lo acomodo en una tablilla especial para la alcoba, me tomo nuevamente en sus brazos y fue a depositarme en la cama. Llego feliz con su merienda, se acostó, besó mi frente y acerco nuestro alimento. Desayunamos riendo felices, todo se fue consumiendo con alegrÃa. James retiró los restos, pero me apresuré a guardar con nosotros un pequeño racimo de uvas blancas y casi transparentes de jugo. James rÃo al mismo tiempo que retirando un gajo de la sabrosa fruta, lo depositó en mi diminuto ombligo, mientras lo iba a buscar con su boca. No tuve dudas, dulcemente, sensualmente y con amor se preparaba nuestra luna de miel. Comprendà que ya no me ocultarÃa nunca más de nadie y que sa tarde serÃa entera de él. Mientra mordÃa su gajo, mi cuerpo sintió un enorme deseo, cogà con deleite el resto del racimo de uvas y lo apreté con todas mis fuerzas dejando caer todo su jugo en mi cuerpo. Me miro agradecido y comenzo a poseerme con la suavidad de un principe hambriento. Su pasión desbordaba. Su boca me enloquecÃa y lo enloquecÃa. Te amo repitió con ternura en un hilo de voz. Miré sus ojos, sólo advertà su entera verdad y le pedà con todo mi amor:
—James, quiero un hijo tuyo, ahora— susurré a sus oÃdos, —mi felicidad debe ser completa—
Detuvo su ademán y retiró definitivamente y con decisión el condón que preparaba en su excitado miembro. Lo miré con ojos de brillante felicidad y me dejé coger con todas mis ansias abiertas. Suavemente, dulcemente, sensualmente fue penetrando mis olvidos y sentà latir su pecho. Lo apreté con fuerza en mi interior, una dos y tres veces seguidas, su corazón lo vi venir en su explosión y mi vientre dió un alarido de felicidad cuando lo senti desparramarse en mi interior.
Al fÃn veÃa triunfar en el amor, al amor. Los dÃas que vendrÃan serÃan difÃciles, pero estábamos decididos a afrontarlos.
Claudio nacÃa, en Noviembre
Fin
Al seguir cada parte de las historias me hizo pensar que al final vencerÃan la aventura y el amor al peligro. Pero no fue asÃ, venció el amor verdadero. Final perfecto para mi gusto.Eres excelente escritor, tus palabras no se me borrarán nunca.