Busqueda Avanzada
Buscar en:
Título
Autor
Cuento
Ordenar por:
Mas reciente
Menos reciente
Título
Categoría:
Cuento
Categoría: Románticos

Mi talón de Aquiles.

Mi talón de Aquiles.

Puedo con casi todo. Digo “casi” porque si tengo un talón de Aquiles esas son las lágrimas de una mujer.

Cada lágrima que ruedan por sus mejillas hacen mella en mi alma... me desarmo, se abaten mis defensas.

Siento que ese llanto tiene muchos significados.

Llora porque el amor superó su orgullo, la rebasó.
La veo con su pañuelito llora que llora sobre su almohada, los ojitos hinchados, la naricita colorada.

Llora porque piensa que es tarde ya, que él se cansó.
¡Sí se cansó!
Se cansó del silencio, de no poder hacer planes, de no escuchar su voz, de no compartir.

La veo en su trabajo cuando se acuerda porque alguien dijo o leyó... “¡Maravilloso!”... o tal vez vio un “Patito”... o aquella música... o aquella estrofa o frase.
Y otra vez aparece el nudo en la garganta y sus ojitos se inundan... porque se acuerda de él.
Es cuando debe esconder esas lágrimas “traidoras” de la vista de quienes la rodean para que no empiecen a preguntar.

Él está cansado y claro... se decidió a terminar con todo. Cerrar los ojos y seguir adelante con su vida y ya no pensar más en “ella”.

Pero con los ojos cerrados escucha más nítido su llanto y él comienza a sufrir porque aunque no quiera... la ama.
Se tapa los oídos, quisiera ser sordo.
Siente ese llorar desconsolado de “ella” y quisiera abrazarla fuerte, muy fuerte.
Enjugar sus lágrimas, sonar su nariz, acomodar sus cabellos, besar todo su rostro, acariciarla, mimarla y decirle... ¡Si supieras cuánto, cuánto te quiero!

Yo también tengo orgullo pero no puedo dejar de amarte.
Me muero cuando lloras... me muero, no quiero.
Tus lágrimas inundan mi alma, llegan hasta mi corazón y le tumban la puerta.

Ustedes piensan que ella llora con apenas un sollozo... no señor. Cuando ella llora es la imagen misma de la tristeza.
Llora con tanto sentimiento como solo puede llorar una niña consentida.
Y ella es mi consentida.

Ahora imagínense lo que significa para “ella” , no digo retarla sino hablarle con tono un poco duro.
¡Fin de mundo!
Comienza por quedarse seria, luego se le inundan los ojos y como no quiere que la vea llorando se va al balcón, se cruza de brazos y se apoya en la baranda.
A cada rato se pasa la mano por los ojos.

Yo la miro y la miro esperando el momento en que se calme un poco para continuar la conversación... ¡pero que va!
Eso es llorar y lo demás es cuento, porque es cierto que no para.

Le llevo unas servilletas de papel y le digo- Patico... ¿y si nos perdonamos?
Agarra las servilletas que le ofrezco y las tira por el balcón (significa que no me perdona).
Sigue el llanto.
Le pongo una mano en el hombro para intentar voltearla hacia mí - ¡Vamos “Patico” ya deja de llorar ... te vas a deshidratar!
Ella con el llanto entrecortando sus palabras – Ni... ni ... te... me ... acer...ques.
Llora como si un camión le hubiese pasado por encima a su muñeca.
La giro y abrazo.
Ella se resiste cuanto puede... luego se rinde.
Ahora es cuando suelta todo eso que tenia acumulado.
Y llora... y llora... y me reclama mil cosas de hoy y de hace tres meses porque es que se acuerda de todo.
La dejo que se desahogue y soporto callado la descarga... solo me limito a mimarla.
Poco a poco se va calmando.
La llevo a la cama.
Él - ¡Vamos!.. cierre los ojitos y duerma.
Ella abrazadita - ¡Te odio... bastardo, necio, arrogante!
Él con tono resignado – A ver que otra flor tienes para mi jardín... ¡Suelta por esa boquita!

Se ríe por un instante... pero no quiere reírse.
Siguen los reclamos y las flores por un rato.
La ayudo con los epítetos - ¡Oye! Todavía no me dijiste...
- Para que te quedes tranquila piensa en algo bien ofensivo y me lo dices.
Ella piensa unos segundos y de repente su carita se torna pícara y risueña... me dice algo al oído.

Haciéndome el ofendido - ¡¿Cómo?!
- Esto no se va a quedar así... ya verás pequeña diabla.
Me monto encima arrodillado y le hago cosquillas.
Ella es sumamente sensible a las cosquillas.
Ella riendo - ¡Ayyyy!... ¡No... por favor... Noooooo!
- ¡jajajajajaja... ¡Bastaaaa!...¡Piedad!

Dejo de hacerle cosquillas.
Nos miramos... yo con ternura, ella risueña y tensa esperando otro “ataque” de cosquillas.
Me acuesto sobre ella... mira mis ojos y luego mis labios que viajan al beso.

Después del beso...
¿Me quieres?
¡No!
Yo tampoco...
Volvemos a besarnos.
Estira su mano y apaga la luz...
Datos del Cuento
  • Categoría: Románticos
  • Media: 5.25
  • Votos: 52
  • Envios: 2
  • Lecturas: 3880
  • Valoración:
Comentarios


Al añadir datos, entiendes y Aceptas las Condiciones de uso del Web y la Política de Privacidad para el uso del Web. Tu Ip es : 216.73.216.54

4 comentarios. Página 1 de 1
Angel F. Félix
invitado-Angel F. Félix 20-05-2004 00:00:00

... para engatusar… Te diré dos alimentos fomentan amor de mujer: lloras dulces sentimientos, o haces que ría a placer. (“Mi talón de aquiles”, de Joaquín Ledo) Angel F. Félix 19/05/2004

Joaquín Ledo
invitado-Joaquín Ledo 20-05-2004 00:00:00

Amigo Félix: Gracias por el comentario y tus consejos para conquistar a una mujer. Yo en realidad cuando estoy frente a una mujer lo primero que tengo en la mente es que se trata de la criatura más hermosa de la creación. No estoy considerando solamente su aspecto exterior sino a la mujer concebida como un todo. Lo segundo... jamás pienso en estrategias preconcebidas. Prefiero ser espontáneo y sincero. Tercero ... creo que no se puede “engatusar” a una mujer. Ellas pueden hacernos creer eso cuando quieren envanecernos. Porque halagar nuestro ego puede ser parte de su estrategia... pero son más inteligentes de lo que creemos. Joaquín

Lourdes
invitado-Lourdes 19-05-2004 00:00:00

Me alegre que vuelvas a ser otra vez el mismo. Felicidades Lourdes

María Eugenia
invitado-María Eugenia 18-05-2004 00:00:00

Llegue hasta donde dice se cansó el silencio . . . porqué me hiciste llorar . . . a la noche seguiré leyendo . . .