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Mi relato, disfrazado de continuación

(Supuesta continuación de "El Relato")

Después de que se llevaran al ficticio nieto y de llorar mansamente sobre el hombro de la soledad, el viejo oyó un murmullo continuo y lastimero. Su cuento ya había finalizado y podía descansar de su interpretación, pero la curiosidad le superó y decidió saltar de su escenario, de la hoja de papel. Su mundo era otro, más liviano, más suave, que la realidad a la que le había llevado el deseo de conocer la procedencia del lloro. Sobre el ordenador, descuidados los brazos encima de la mesa y caída la cabeza con el rostro cubierto por una larga cabellera, su creadora lloraba.

“Me siento tan sola, tan perdida en mi misma, tan superada por mis frustraciones, mis anhelos, mi torpeza de vivir. En cada rincón de la habitación, dormita un miedo, dispuesto a morder mi alegría cuando menos me lo espero. Sobretodo es esta soledad que me inunda, este ver que todo el mundo ya anda recorriendo su sendero y yo me voy quedando atrás, atrás. Mis amigos ya eligieron y yo ando dormitando, contemplando, sin actuar; no sé hacia donde dirigir mis pasos.
Este ver que soy una cobarde, que yo misma me debo salvar y no puedo, que soy mi mayor peligro. Es el miedo al futuro, a volver a equivocarme, a decidir; todo me acaba pareciendo monumental, y yo tan chiquita, tan poca cosa, tan miserable. Mi necesidad de alguien racional a mi lado, me hace tan jodidamente vulnerable, tan dependiente. Debería madurar, crecer. Debería ser de otra manera: menos sensible, menos pasional, menos nerviosa, menos irracional.
No me permito a mi misma equivocarme y me acabo ahogando en las decisiones, en las diferentes direcciones que la vida me da. Me avasallan dentro de la cabeza, me hunden en la tristeza. Yo era tan buena estudiante. Y ahora ando perdida, totalmente extraviada, intentando controlar mi mente, mi imaginación, que me quiere jugar malas pasadas.
Debo caminar, ya, hacia algún lugar: hacia MI lugar. Ya, pronto, antes de que me hunda más. Dejar de ser la chica cobarde que soy, dejar de necesitar el abrazo de alguien, huir hacia delante. Encontrar mi puesto, mi papel, mi paz.”

Desde un oscuro rincón, uno de mis personajes salió a abrazarme, ofreciendo su hombro para que pudiera llorar.
Datos del Cuento
  • Autor: Vet
  • Código: 8114
  • Fecha: 03-04-2004
  • Categoría: Sin Clasificar
  • Media: 5.04
  • Votos: 54
  • Envios: 0
  • Lecturas: 834
  • Valoración:
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