Entró en mi vida sin avisar. Una pequeña niña llamada Belén, desaliñada, abandonada a su suerte pero algo en su rostro pedÃa atención, su gesto huraño, su cabecita baja y mirando entre su pelo descuidado, como descubriendo asombrada que alguién le prestaba atención.
Asà dÃa tras dÃa, la veÃa deambular por mi calle, nadie la cuidaba, a veces con otros niños en su misma condición de abandono.
No era difÃcil darse cuenta de su realidad, la cual tiempo después conocà con mayor profundidad.
Un dÃa veo a Belén de la mano de una señora, su aspecto habÃa cambiado, iva a la escuela, se veÃa feliz y yo también me sentà contenta de verla cuidada.
Me acerqué a la señora y conversamos sobre ella: Belén habÃa comenzado a ir a la escuela y Marisa, su protectora le habÃa tramitado su documentación, ni eso tenÃa.
Un buen dÃa vino esta señora a mi casa buscando una maestra de apoyo para Belén, necesitaba que la ayudaran en sus tareas escolares.
Gustosamente accedà a darle clase y asà comenzó a venir a mi casa dos veces por semana.
Yo la esperaba con entusiasmo y ella venÃa tan contenta que era difÃcil ver a la niña de antes.
TenÃa muchas dificultades en la escritura, pero ponÃa toda su voluntad, nuestras clases eran entretenidas. Comencé a leerle un cuento que adoró "El osito Tini", ella no sabÃa leer, su primer año de escuela y con muchas carencias.
Supe que su mamá la habÃa abandonado y que era siete hermanos, su padre un marginal y una realidad muy crÃtica .
A pesar de todo ella reÃa inocente, siempre querÃa venir a clase y nunca se comportó mal.
Un dÃa Belén no vino, ella era muy puntual, esperé y luego llamé para saber el porqué, si estaba enfermita, su tutora me dijo que Belén ya no estaba con ella, le habÃa gritado en la calle y ella no podÃa tolerarlo, habÃa hecho por ella mucho pero era difÃcil encauzarla.
Mis ojos se humedecieron, pensé en Belén otra vez librada a su suerte, todo lo que habÃamos avanzado, destruido.
Sentà tanta tristeza, tanto dolor, a veces parece tan fácil y no lo es.Ojalá que Dios se acuerde de la pequeña Belén, yo no la voy a olvidar nunca, se quedó en mi corazón con su ternura y su inocencia.