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Categoría: Hechos Reales

Mi hermana María (Fragmento)

Los acontecimientos que jalonan la existencia de cada persona se inician en el instante mismo en que nace. Todo lo anterior es historia que uno adquiere y conoce por el estudio o por transmisión oral. Y después de tan sabia perogrullada llego a la conclusión de que al remontarme a los siete primeros años de la vida de mi hermana, en que yo todavía no pululaba por estos mundos de Dios, mi mente se halla ayuna de cualquier recuerdo y queda sólo en la memoria el anecdotario sustentado en el seno de la familia de hechos cuya relevancia consistía en la ‘gracia’ de la ‘niña’, tales como el exceso por la limpieza, que le llevaban a la exageración de, una vez monda las patatas, lavarlas con agua y jabón, o de aquella peligrosa aventura en que sintiéndose Ícaro quiso volar, para lo cual con una amiguita de casi su edad, la cual no era otra que su tía Toñeta, tres años mayor que ella, colocaron la tabla de planchar sobre el alféizar de la ventana de la casa donde vivía para hacerla servir de vehículo volador, y cuando quiso colocarse sobre ella para iniciar el viaje aéreo, a la compañera de aventura se le escurrió la tabla de las manos, gracias a lo cual el desastre inminente no pasó de ser uno más de los avatares anecdóticos que en el ámbito familiar jalonaron la vida de María. Por cierto, que el realismo, y hasta cabria añadir patetismo, conque en mi edad infantil el acontecimiento se contaba en casa, caló profundamente en mi subconsciente, de tal modo que hasta hace muy pocos años creía haber sido testigo presencial de tal hecho en la tribuna de la casa donde yo nací en Seira, y con tal convicción yo lo narraba, hasta que mi hermana me corrigió en el sentido de que la escena se desarrolló en Trieste, lugar donde la familia vivió durante el periodo de Junio de 1909 a Junio de 1912, en que papa como contratista y destajista intervino en las obras del Pantano de la Peña. De lo que se deduce, que la edad de María en esa época oscilaba entre los dos y los cinco años. De la versión de ambos hermanos discrepa en parte la que hace su madre, con más conocimiento de causa, en las memorias que como anexo se incorporan al final de este escrito. Otro de los hechos que recuerdo de aquél entonces, son las regañinas que tuvo que sufrir María por lo dadivosa que era con los pobres, al extremo de entregarles sus propios zapatos.

(Se lo dedico a Lébana, que con su cuento "El Paracaidas", me ha hecho acordar de esta página.)
Datos del Cuento
  • Categoría: Hechos Reales
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2 comentarios. Página 1 de 1
ALMUDENA
invitado-ALMUDENA 10-08-2004 00:00:00

En muchas ocasiones a más de uno nos habría gustado tener un par de alas ¿verdad?, fantástico tu relato y muy divertido...FELICIDADES,por este relato y por todos los demás, personas como tú y algunas más de esta página hacen que busca cuentos valga la pena visitarlo.

luis jesus
invitado-luis jesus 15-06-2004 00:00:00

Verso o prosa o lo que te dé la real gana, pero no dejes nunca de enviar tus cosas a la página porque siempre hay algo que aprender de ellas. Gracias por escribir, compañero. Un abrazo.

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