Era la primera vez que abrà los ojos, y estaba dentro de algo duro y acalorante. Fuera de aquella cascara dura ohÃa una voz que decÃa: - ¡Que ya se rompe, que ya se rompe! Era la primera vez que ohia aquella voz tan alegre. Vi que mi boca era puntiaguda y fuerte e intente picar la cascara asta que se rompiera, pudiera salir y saber de quien era aquella voz.Hice un pequeño agujero que se fue agrandando asta que salà de aquel huevo, estaba mojado de sudor, era azul como un arandano y no tenÃa casi plumas, aquella voz tan dulce y amable era la de mi mamá que con cariño me decÃa: - Tu te llamas Lauki, asà te llamaras apartir de ahora. Lauki, era un nombre muy bonito para mi. Yo le dije a mi mamá: - ¿Tengo hermanos? Mi madre me dijo que desgraciadamente, una comadreja se comió los huevos que contenÃan a mis hermanos y solo pudo protegerme a mi.Fuà a ver el exterior del nido que estaba en un pequeño agujero entre las ramas de el campo de Almilén. Todas las espigas de trigo eran marrones y amarillas como el sol, las hierbas eran verdosas y afiladas como nabajas y el cielo era tan azul como un océano.Mi mamá era verde como un saltamontes de los que a veces ma traÃa de comer y sus ojos tan azules como el cielo.QuerÃa explorar un poco más a sà que salà del sembrado y và que al lado habÃa un camino por el que pasaban coches, al que llamaban carretera, decÃan que era muy peligrosa, muchos de nosotros al cruzarla habÃan muerto.Por la noche no podÃa dormir, habÃa una gran tormenta a la que por allà llamaban uracán, y sin poder decir cuidado me llevo volando hasta el uracan donde me condució a otro lugar.Al despertar estaba en una isla cerca del mar si mal yo lo recuerdo, era un islote pequeño al que las olas podÃan tapar facilmente. Al minuto de pasar allà solo empecé a tener miedo, frÃo y hambre, a sà que empecé a buscar comida por todo el islote. Solo encontré algunos pececillos e insectos pequeños de por allÃ.Mi madre preocupada no podÃa estarse quieta pensando en lo que me habria pasado y que con suspiros decÃa: - ¡Ojala Dios te salve, hija mÃa! Aquellos suspiros me daban lastima, ojala pudiera decirle desde allà que estaba bien, asta en las nubes podÃa ver su rostro preocupado.Me encontre en una situación alarmante pero de repente apareció un Jilguero de por allà y nos hicimos amigos, era genial estar allà con el, me enseño muchas cosas de las que yo no savÃa ni pizca y nos hicimos muy, pero que muy, buenos amigos.Un dÃa me despertó muy temprano para ir de pesca en una pequeña balsa de paja que habÃa hecho. Hizo rapidamente con una rama y una tira de hiedra una caña, la carne eran trozos de pescado que nos sobraba al comer. Pescamos varios pececillos, un par de gambas y almejas. Lo peor era que nos lo tenÃamos que comer crudo. El mar se agitó y abÃa olas muy grandes, otro uracán venÃa hacia allÃ, me llebo volando y a mi amigo el jilgero lo arrastró asta dentro del mar. Nunca mas volvà a ver a mi amigo y el uracán me llevó de vuelta a casa. Cuando me desperté sentà dolor por aver perdido a mi amigo del alma pero abÃa buelto a casa, estaba en Almilén y lla podÃa sentir la brisa en las plumas que me abÃan crecido, hice un pequeño esfuerzo en volar, lo intenté cinco veces y a la sesta logre alzar el vuelo. PodÃa ver la carretera, podÃa ver el pueblo, los sembrados y, ¡allà estaba el nido! AbÃa buelto a casa y vi a mi mamá con los brazos abiertos, me lance a ella como un aguila y le conté todas las aventuras y peligros que encontré. Para que nunca volviera a suceder nos mudamos volando a Canadá, desde entonces vivo en la playa en lo alto de una palmera y asta ahora todavÃa no se nada de mi amigo el jilguero, espero que asté bien.FINMemorias de un pájaro.