Recuerdo a la primera mujer que conocí, a la cual deseaba entregar cada instante de mi vida...
Ignoro si me amaba pero aún deambulo al pensar que ella me corresponde, por que es dificil entregar tu ser sin importar lo que suceda contigo, con ella.
No pude tratar de apoderarme de su alma.
Aún recuerdo el primer encuentro en el parque, quiza descansaba de caminar, yo solo me aproxime justificandome en preguntar la hora, pero al escuchar aquella voz imagine que mis palabras fluían en un intento angustioso para agradarle, como ya en varias ocasiones pasadas sufrí algunos nervios producto de un arraigado dominio o miedo por aquellos seres desde hace tiempo.
La platica surgío llena de confianza al igual que entre dos personas que se rencontraban despúes de un largo viaje donde se habían extraviado.
Me pidio que volvieramos a vernos, y así todo todo se transformo hasta que en algún momento me confeso que me amaba, era demasiada la emoción; y yo intente compartirlo todo al grado de que ella logro poseerme, aunque todo fue un juego, un simple juego.
Recuerdo sus ojos negros de grandes pestañas debajo de las cejas pobladas, y una cicatriz a causa de una picadura de abeja que la obligo a asistir a un hospital poco despues.
Un encuentro realmente tragico, ya que apartir de ese día supe el poder del engaño, con tantas artimañas y exactitud que no pude darme cuenta en aquellos momentos.
Es tanta la soledad; que ahora necesito volver a ser traicionado de nuevo, y amar, eternamente amar.