TERCER PERSONAJE DE LA ISLA
Joe Molondro era un tipo feo, alto y curvo como farola de autovía.
Sus andares eran pesados, lentos y cansinos, algunas veces, otras no.
De joven emigró buscando futuro hasta un país poderosísimo y espectacular, donde consiguió trabajo como extra de teleseries.
Al cabo de unos años regresó, harto de no pasar de mero figurante, pero le quedó un algo, un nosequé, que delataba su pasado en ese oficio. Quizá el acento, tal vez las maneras, o quién sabe si era que cada vez que hablaba cualquier cosa, de inmediato, como un eco, resonaban en el aire un rumor de carcajadas venidas de no se sabe dónde.
Joe era un tipo muy nervioso y se le solía ver agitado, caminando deprisa de un lado a otro sin rumbo, pero no siempre siempre.
Tenía Joe los brazos lagruísimos, bastante larguísimos, debido tal vez a una malformación congénita, o a alguna cosa ya de nacimiento.
Vamos, así como cualquiera tiene dos tramos de brazo, que son del hombro al codo y del codo a la muñeca, pues resulta que él tenía tres.
Por eso llevaba los calcetines con bolsillos.
En cambio sus piernas no eran muy largas, sólo lo justo para que le llegaran a los pies.
Joe Molondro coleccionaba cajas de cerillas, y ya tenía dos cajas llenas.
Como era un tipo, a veces vertiginoso y a veces reposado, pero no siempre, nadie en la isla sabía por dónde cogerlo, aunque en algunas ocasiones sí y no todos ni mucho menos.
El doctor Mec le diagnosticaba unos dias una cosa y otros dias otra.