Esta mañana temprano, de nuevo, se me ha roto el alma, se me han caido los motivos, me ha surgido el daño, ese que se lleva por dentro y aprieta en el pecho.
¿qué se dice?, ¿qué se hace? ¿cual es la forma de dolerse ante cualquier desgracia humana?.
Lo siento, sólo sé volcar mis palabras de indignación ante semejante atrocidad humana.
Tengo en mi cuarto junto a una ventana, una pequeña vela, altiva, bien elevada, mirando en rebeldía, prendida con la única luz que ahora no se puede apagar, ni tan siquiera con silencio y así estará toda la noche, luciendo en mi y velando mis sueños.
Ojala todos tengáis una vela encendida junto a vuestra ventana esta noche. Al mirarla tal vez podáis llegar a ver un cielo de concordia en el caos de este mundo. Y si nada véis mirándola, os lo aseguro, dadlo por cierto, será porque esa luz se ha instalado ya en vuestro corazón y brillará mañana dentro de vuestro pensamiento.
ESE SERÁ DESDE HOY MI UNICO PENSAMIENTO: PAZ Y SINCERIDAD DE GESTOS