Los rápidos elogios
Un viejo se acercó a un grupo que estaba reunido en torno de Al-Yahi.
Durante mucho tiempo estuvo escuchando las enseñanzas del sabio. Al
terminar, le dijo a uno de los discípulos:
-¡Es un hombre con la sabiduría de Dios! La tarde de hoy quedará para
siempre marcada en mi corazón.
Animado, el discípulo fue a contárselo al maestro. Al-Yahi, sin embargo, no
dio importancia a las palabras del viejo, respondiendo:
-Mucho cuidado con los rápidos elogios. Aquellos que, en la primera tarde,
son capaces de ver cualidades que no tienes, también descubren rápidamente
defectos que nunca poseíste.