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Lolo y los monstruos

Una noche, Lolo corrió llorando hasta la habitación de su mamá y su papá

.

 

-“¡Hay un monstruo malo en mi habitación que me quiere llevar con él!”.

- “Lolo, cariño, los monstruos no existen” –le dijo mamá.

-“Que sí mamá, que yo lo he visto”.

Por más que intentaron convencerle no pudieron conseguir que Lolo volviese a dormir en su camita.

Esta situación se estuvo repitiendo durante varios días. Mamá no lo podía entender, porque Lolo siempre había sido un niño muy alegre y que no le tenía miedo a nada.

Mamá le preguntó una mañana a Lolo:

-“¿Por qué ahora de repente tienes miedo a monstruos?”.

- “Es que un niño en el cole dice que hay monstruos en nuestros armarios que vienen y nos llevan y nunca volvemos a ver a la gente que queremos”.

Mamá intentó convencer a Lolo de que eso no era verdad pero él se negaba a hacerle caso a mamá. Como la iba a creer, ¡se lo había dicho el niño más listo del cole!

Por fin llego el viernes y como todos los viernes, Lolo iba a dormir en casa de los abuelos. Mamá muy preocupada le contó a la abuela lo que estaba pasando.

-“No te preocupes, yo hablaré con Lolo” –respondió la abuela con una gran sonrisa.

Llegó la hora de irse a dormir y Lolo le dijo a su abuela:

- “¿Sabes qué estaría bien, abuelita?”.

-“¿Qué, Lolo?”

-“Dormir los tres juntos en la misma cama.”

No sé atrevía a decirle a la abuela que tenía miedo de los monstruos de armario y quizás de esa manera……

-“Pero Lolo, no entramos todos en una cama”.

-“Bueno, pues yo duermo contigo y el abuelito que duerma solo”.

La abuela quería que Lolo le contase lo que le pasaba así que le preguntó:

- “Lolo, ¿qué te preocupa?”.

Lolo comenzó a llorar y le contó a su abuela lo que le había dicho el niño más listo del cole.

-“¡Anda Lolo! A ese niño tan listo del cole se le ha olvidado decirte una cosa”.

-“¿Qué abuelita?”.

-“Pues que esos monstruos que dice que viven en los armarios sólo se llevan a los niños que nunca sonríen y siempre están enfadados. ¿Eres tú un niño de esos Lolo?”.

-“No abuelita, a mi me gusta sonreír y estar contento”. “Pues entonces no tienes nada de lo que preocuparte Lolo. Cuando te metas en la cama sonríe y duérmete contento y sin estar enfadado y nada ni nadie molestará tus sueños.”

-“¿Estás segura, abuelita?

-“Pues claro Lolo. ¿Has visto lo mayor que soy ya y nunca ningún monstruo me ha llevado con él? ¿Sabes por qué? Pues porque siempre que me voy a la cama me voy contenta y con una sonrisa.”

-“Pero es que el niño del cole…”

-“Lolo, aunque ese niño es muy listo, mamá y papá y los abuelos te queremos mucho y nunca te engañamos. ¿Pruebas lo que te he dicho?”

-“Sí, abuelita. Probaré.”

La abuela arropó a Lolo, le dio un beso, apagó la luz y salió de la habitación. Lolo, se quedó dormido con una gran sonrisa en la boca.

-“Abuelita, abuelita.” –gritaba Lolo, con una gran sonrisa bajando las escalera a la mañana siguiente-. “Tenías razón. Me he dormido con una gran sonrisa y ningún monstruo me ha molestado”.

La abuelita lo abrazó y le dio un gran beso. Lolo nunca más volvió a tener miedo de ningún monstruo porque todas las noches se metía en su camita con una gran sonrisa. Y desde aquel día también cada vez que el niño más listo de su cole le contaba alguna cosa, antes de tener miedo le preguntaba primero a sus papás y a sus abuelitos.

Así que ya sabéis, todas las noches cuando os metáis en la cama, hacerlo con una gran sonrisa y cuando algún niño os quiera contar alguna cosa, antes de creerle preguntar a quien más os quiere.

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