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Lo nuevo es lo mismo de siempre

Un movimiento hasta el momento desconocido. Nuevos horarios, nuevas costumbres, nuevas almas, un cambio en mi vida. Un nuevo espacio que no acostumbro. Mucho ruido; muchas voces que me aturden porque hablan pero no dicen. Lo superfluo; lo insignificante. Gritos, mandados, fichajes, órdenes, limpieza y control. Una suerte de panoptismo que termina generando una locura tan estúpida y superficial como aquello que la produce. Una locura que no trasciende, que no denota seriedad pero que sin embargo, enferma al cuerpo y a la mente. Nadie puede pensar, nadie puede sentir…todo pareciera ser seleccionado, clasificado y ordenado, pero ese control no logra envolver la oscuridad. Una oscuridad temible y tediosa que hastía y perturba. Una oscuridad que debe que ser enfrentada pero, primero, debe ser entendida. Debe comprenderse la lógica de esta máquina comandada que se difunde por todas las ramificaciones y finaliza en el cuerpo de cada uno. Es dificultoso exterminarla porque se corre el riesgo de terminar alienado. Dominado por un gigantesco animal de pies y cabeza (lo que no implica inteligencia) susceptible a cualquier golpe. La temible máquina intenta carcomer los cuerpos y decapitar cabezas; y todos los que forman parte de esa máquina, muy a su pesar, son funcionales a la misma. Ataca, observa y elabora estrategias. Y yo me veo inmersa en esa abominable masa de gente; formando parte de la explotación (por supuesto siendo explotada). No obstante, tengo que seguir porque tengo que vivir. Todo me parece patético, asqueroso y no afín a mis pensamientos y sentimientos (aunque luego me desconcierte)
Sin embargo, existe una pequeña señal de luminosidad en la penumbra que puede extinguirse -solo depende de su fortaleza-. Debo reconocer que mis primeras impresiones no lo favorecieron en demasía: “¡Qué pibe antipático y reacio!” fue uno de mis pensamientos prematuros. No obstante, tan solo un día bastó para producirse un cambio sustancial: con un mínimo conocimiento llegué a darme cuenta que es una persona pura y simple. Además, me despierta confianza. El segundo día que lo conocí, no hizo otra cosa que hablarme de su vida y de su historia. De sus gustos, de sus anécdotas, de sus peripecias. Y entre risas y comentarios simpáticos (por momentos, hasta tímidos), me confiaba aspectos profundos de su vida…parecíamos amigos de toda la vida; aquellos que comparten unos mates agridulces durante una tarde calurosa de un domingo solitario. Solo un pequeño impulso era necesario para lograr semejante situación. Me sorprendió. Por primera vez en la vida, mi primera impresión no fue la correcta (un importante puñal para mi narcisismo). Entre tanta llana cotidianeidad, encontré una persona novedosa y completamente distinta a lo que yo suelo frecuentar. Pienso y concluyo que no existe relación unívoca entre lo distinto y lo maligno. Lo novedoso puede abrirme otras puertas, hacerme frecuentar otros espacios, otros estilos, otros ámbitos…conocer otras vidas totalmente distintas a la mía. Y eso me llena de regocijo porque fue mi elección expandir esos horizontes hasta el momento acotados que definían mi vida.
Miro, escucho, observo atenta. Nada se me escapa. Creo que es una persona que tiene mucha sensibilidad y mucha fragilidad, que intenta ser encubierta por una dura y firme expresión. Pero ésta última es quebrantable. Y detrás de toda esa omnipotencia, se esconde la sensibilidad y la ternura. Me identifico en demasía; quizás sea la explicación de tantas otras cosas vividas y otras que me quedan por vivir.
Intento acomodarlo a mis estereotipos establecidos por vivencias o por prejuicios. Y no puedo, no encaja. Es una suerte de excepción a mis reglas; y me encanta. Me encanta cruzarme con personas que sean tan distintas a mí, que tengan tan diversos proyectos y experiencias de vida.
Me doy cuenta que además de existir una máquina que domina concretamente, existe una que me domina pero que yo la produzco y que yo la perpetuo. Yo soy funcional; odio ser funcional a mi misma.
Algo muy personal y que responde a muchas situaciones de mi vida.
Sin embargo, siento que los aires pueden llevarme y pueden prepararme para luchar contra ese aparato psíquico abominable que domina mi cabeza y mi interior. No me permite vivir; tan solo vivir.
Datos del Cuento
  • Autor: flor
  • Código: 14569
  • Fecha: 14-05-2005
  • Categoría: Sin Clasificar
  • Media: 6.28
  • Votos: 40
  • Envios: 0
  • Lecturas: 1512
  • Valoración:
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