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Llueve lo normal...

- ¿No quieres saber cómo es?, ¿no quieres saber que aspecto tiene?
- ¿es buena chica?
- Parece maja.
- Pues es suficiente, no quiero saber más.
- Pero ¿no tienes curiosidad por saber cómo es? yo la tendría, su pelo, sus ojos, a mi me apetecería saber cómo es...
- Pues yo no lo necesito, si es maja me basta. Solo deseo que sea maja y le haga feliz.

SU SILENCIO

Mi corazón comenzó a temblar, mi mano en el pomo del acelerador tembló también, apenas me dí cuenta me puse las gafas de sol, llovía un poco, no importó, la carretera se me deshizo en los ojos, la lluvia golpeaba el cristal, mi alma puganaba por salir a llorar fuera, aguanté, no vio o quizá sí, continuó el silencio.

Al llegar, paré el coche, paré el corazón, paré la tristeza, recogí en mi alma un suspiro y saludé.
- Hola, ¿qué tal estás?, bien, todo bien, respondí yo. Está triste, - se oyó una voz, es que se acaba de enterar de la noticia y no lo sabía...

MI SILENCIO

De repente me desapareció el mundo me quedé sumida por dentro en algo extraño, ¿sería dolor, tristeza, abatimiento?, ¿celos quizá?, ni idea, nunca había sentido algo así, me detuve a inspeccionar el vaso de mi bebida, por detrás se oían voces, creo que yo también hablaba, porque movía los labios y explicaba algo... mi corazón estaba en otra onda.

Por fin, después del peor rato que alguien pueda imaginarse, alguien dijo algo yo rompí a llorar, noté una mano, me aferré a ella, lloré más. Luego levanté la mirada asumí todos los consejos sobre mi persona y pasó un rato más largo, tal vez eterno hasta que volvió a asomarse en mi una tímida sonrisa, creo que ya fue en la despedida.

Me senté en el coche tenía inmensas ganas de alejarme, al darle la vuelta para salir... comenzaba a llover, creo que eran mis ojos, emprendí camino, ahora sí que llovía mucho, porque yo apenas podía ver nada. NO me había avergonzado de llorar, por primera vez no me había avergonzado, en realidad ya no importaba nada, solo la carretera, las dos líneas entre las que circular, no salirme al arcén, mis pies temblaban, el llanto podía más... no logré más que unos pocos kilómetros, paré, necesitaba respirar aire limpio, el aire mojado de unas lágrimas, la lluvia amiga me refrescó la cara. Miré al cielo, cielo gris de tormenta, en los montes cercanos una espesa niebla envolviendo impasible mi certeza, sí que me ha dolido pensé, no veo el Sol brillar, ni un pequeño rayito de luz en la lejanía, nada, sí que ha debido dolerme, pensé de nuevo, porque no paro de llorar ¿o será que no para de llover y lo estoy confundiendo?.

Pasó un tiempo, me tranquilicé, todo en el cuerpo se tranquiliza cuando se llora de verdad. Entré en el coche, estaba empapada, mañana tendré resfriado, que bien pensé, así nadie notará mis ojos hinchados, mi nariz forzada, así nadie notará nada, así no tendré que contarle nada a nadie, me justifiqué.
Al llegar a casa, me tumbé en la cama me abracé a la almohada cerré los ojos... imaginé que nadie me había contado nada, había perforado mi corazón para hacerme llorar, imaginé un mundo más a la medida de mi sentir bondadoso... y me quedé dormida.

Al despertar unas horas después... me levanté, miré al exterior, una fina lluvia rozaba los cristales, ya no llueve fuerte pensé, ya solo llueve lo normal.
Datos del Cuento
  • Categoría: Sin Clasificar
  • Media: 4.75
  • Votos: 52
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  • Lecturas: 691
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1 comentarios. Página 1 de 1
sigri
invitado-sigri 22-05-2005 00:00:00

no crees? quizas hasta el cielo lloraba por ese corazon, pronto saldra el sol aunque no creas, bellamente triste este escrito azul, un abrazote para ti.