Las babosas
Las babosas (también conocidas como limacos), pertenecen a la clase de los gasterópodos, pero al contrario que los caracoles no llevan una concha dorsal.
Son cuatro las que se ven, en el pasto hay más.
Se arrastran hasta sus pies babeando todo y por todos lados.
Intentan mirarla y alzan la vista. Todo lo que ven son sus pantaletas.
No importa... es cuanto quieren ver.
Sus ojos, su corazón son partes fuera de su interés.
¡Te deseo! Le gritan, ahogándose en sus babas.
Nadie le ha dicho ¡Te amo!
Ella procura no pisarlas y de cuando en vez mira hacia abajo para esquivarlas.
Una de las babosas le reclama... “tú me esquivas”.
¡Suerte la tuya! Te esquiva por no pisarte.
Ella levanta su vista... me busca con la mirada.
Me ve allá sentado en una banca del parque, triste... muy triste.
Camina hacia mí y tras ella... las babosas.
La espero para besarla, respirar su perfume, acariciar sus cabellos, sentir su tibio cuerpo y su talle delgado.
La amo porque sí... sin explicación por ahora.
Me ama de aquí a esa "estrella"... perdón mejor digo... hasta la Luna (no quiere oir de ninguna estrella).
Llora por nada y llora por todo, no sabe por qué llora... ¿Será que está enam...?
Nunca se había visto ante la posibilidad negada de un distanciamiento.
Se da cuenta que esto es serio y comienza a dolerle... nos duele.
Nos miramos de lejos... siempre nos miramos.
Me muero por su perfume... agonizo por sus besos.
Se muere porque la abrace y sueña con que la beso.
Llega hasta mí, me paro de la banca y la miro a los ojos... me dice – ¡Te odio!
Una lágrima asoma y rueda de sus ojos llenos de amor... está mintiendo.
Y luego dice – Dime algo bonito que empiece con “t” y termine con “o”.
¡También te odio! – le respondo.
Me miente y le miento mas los dos sabemos solo de tristeza desde aquel día.
Yo... manos a la nuca sobre la almohada viendo al techo.
Ella amaneciendo con sus ojos "brillantes".
¿Hay arrepentimiento?... yo que sé.
¿Hay amor?... yo si sé.
Dime mujer... ¿Tú sabes que comen las babosas?
Ella – Te escucho.
Él – Comen hojas y flores y entre las flores... margaritas.
- ¡Qué banquete!... ¿no... babosas?
Yo tengo una que comienzo a deshojar pétalo a pétalo... “me quiere”... “no me quiere”...
de ti, Joaquín, la cual me parece acertada. Estas personas deberían dedicarse a escribir sus cuentos y ya, no estar molestándote. Hace tiempo que quería contestarles a estas personas ya que me han involucrado a mí también, pero como YO SÍ TRABAJO no había podido hacerlo sino hasta ahora. TÚ SIGUE ADELANTE, NO TE PREOCUPES. Tu amiga LOURDES.