Había una vez, un niño que, con su familia vivía feliz. Una noche de luna roja, en donde los arboles se movían desconsoladamente por el viento, Daniel, se levanto de su cama para ir al baño, pero al volver a su cama empezó a sentir pasos, pasos en la mente, y voces, voces que decían” matar, matar, sangre”, el niño asustado se despierta y encuentra en sangre de su gato muerto lo mismo que escucho en el sueño. Muy triste y enojado se dirige a la ventana, y en la ventana se encuentra el cadáver de su madre colgado en el balcón, se dirigió a la habitación, ya que escuchaban unos gritos desesperados y, al llegar ve a su padre echo pedazos.