Una moneda caminaba tranquilamente por las calles de una ciudad, mejor dicho, rodaba por calles. Iba sonriente saludando a cada ciudadano que veía; la metálica moneda fue observando como sus amigos mostraban distintas caras cuándo recibían su saludo, y eso no le gustaba. "¿Porque distintas caras?" - se preguntaba - "Será que mis amigos son hipócritas…"
Así siguió rodando la moneda, mientras meditaba la triste condición de sus amigos.
De pronto un rayo de sol iluminó su cara, o mejor, una de sus caras, y entonces pudo comprender que era ella, quien estaba mostrando dos caras, lo cual reflejaba distintas reacciones en sus amigos. Por tal razón la moneda decidió dejar de rodar y se quedó acostada al lado de una acera, mostrando sonriente a cada peatón que pasa una única cara, porque quería ser una amiga sincera. Por eso desde ese día cuándo alguien consigue una moneda en la calle se dobla a recogerla mostrando una sonrisa, como pago a la sinceridad y amistad de aquella moneda que decidió buscar amigos por el mundo.