Era una finca muy grande, con mucho sol y mucha calor. En esa finca habÃa muchos animales. Entre ellos, vacas, qué daban leche. Cerdos que daban carne. Gallinas que daban huevos, y gallos que cantaban al amanecer. También habÃa muchos árboles de frutas.Entre ellos árboles de china (naranjas) de mangos, aguacate, y árboles de manzana. Allà en aquella finca grande vivÃa su dueño, un campesino fuerte y muy trabajador, él cuidaba de los animales y recogÃa las frutas de los árboles. Se levantaba muy temprano para trabajar en su finca, antes de qué saliera el sol. Terminaba cuando se ocultaba el sol, al oscurecer. Ese dÃa habÃa trabajado muy fuerte, hacÃa mucha calor, pero él bebÃa mucha agua y seguÃa trabajando. Logró recoger todas las manzanas y las puso en un barril. Asà hizo también con las demás frutas y le dio de comer a todos los animales. Después se montó en su caballo negro y se fue al pueblo. Al rato volvió y se sentó con sus hijos y esposa a comer una rica cena.
En el barril de las manzanas se estaba formando una gran discusión. Muchas de las manzanas estaban molestas porque entre ellas habÃa una manzana podrida. Nadie queria estar cerca de ella y todas le decian qué se fuera, pues ella era una manzana mala y podÃa dañar a las demáas. La manzana estaba muy enojada y decÃa qué no se iba a ir, pues aunque estuviera podrida para algo servirÃa. Todas las manzanas estaban juntas, casi una encima de otra, no tenian espacio para moverse y tampoco podÃan escapar, porque el barril estaba cubierto con una tapa. Una manzana, no muy gorda, ni tan saludable, decia: "Tienes qué irte, no te queremos cerca, eres una manzana podrida, nos puedes dañar a todas. No sé como te dejaron entrar aquÃ." Otra manzana, aún un poco verde, repuso, " Somos unas manzanas muy bonitas y muy jugosas. Tú eres una manzana dañada, nadie te va a querer, te tiraran a la calle, mejor es qué te vayas. Antes qué te vean y te tiren a los cerdos para qué te coman." La manzana podrida contestó, ¿Cómo me voy a ir? Ya estoy metida en este barril. Además me veo muy bien por fuera, me venderán y nadie podrá notar qué estoy podrida por dentro. Soy tan roja como ustedes."
Una manzana muy roja y saludable le dijo, "Eso se llama engaño, no es bueno engañar a los demás. Tú sabes que no sirves, ya se te empieza a notar, tienes algunos pedazos negros." La manzana mala se miró por todos lados, era cierto, tenia algunas manchas negras. Tuvo miedo y dijo, "Si me meto entre las manzanas buenas, nadie lo notara, asà me podrán vender y los humanos me comeran." "Eso no está bien- contestó la manzana mediana- alguién se podrÃa enfermar por tu culpa." Una manzana pequeña, muy roja y muy bonita, lloraba en una esquina. Se acercó a la manzana podrida y dijo, "Está manzana aunque sea mala es mi hermanita. Estamos siendo muy crueles con ella. Es cierto qué está podrida, pero no debemos despreciarla, quizás podemos hacer algo por ella, para eso somos todas hermanas." Una manzana, ya muy madura, rápidamente sacó la manzana que lloraba del lado de la manzana mala. "No te acerques a ella, una manzana podrida puede dañar a las otras manzanas. Aunque sea nuestra hermana, ella no debe estar aquÃ, ya la pobre no sirve." La pobre manzana volvió a su esquina y allà siguió llorando por su hermana. Otra manzana qué aún no habia madurado muy bien, dijo, "Nos gusta estar bonitas, por dentro y por fuera. Los humanos nos compran por ser sabrosas y saludables. Le damos salud a los niños, jovenes y viejos. Una manzana al dÃa evita enfermedades. Por eso las prefieren rojizas y frescas. No queremos que nos dañes. Si seguimos juntas acabaremos cómo tú, te tienes que ir lo más pronto posible. Vamos a destapar el barril para qué te vayas".Todas estuvieron de acuerdo. La manzana podrida estaba bien enojada y contestó, "No sé porque no me dejan tranquila, ustedes se creen mejor que yo. Pero pueden estar equivocadas. A lo mejor cómo yo, ustedes también ya están podridas. Se ven muy bonitas por fuera, ¿pero acaso se han visto por dentro? Las apariencias engañan queridas hermanitas." Las otras manzanas se asustaron, se observaron con temor. Comenzarón a tocarse y a mirarse por cada lado. Estaban bien, algunas más maduras, otras más verdes, unas grandes, otras pequeñas, unas gorditas, otras medianas. Ninguna estaba en malas condiciones. Una manzana le dijo a las demás, "Tenemos que sacar a está manzana podrida de aquÃ, nos vamos a dañar, nadie nos va a querer y terminaremos todas en la basura."
Casi todas estuvieron de acuerdo y comenzaron a brincar dentro del barril. Brincaban alto, querian quitar la tapa qué las cobijaba, querian salir de allÃ. Qué la manzana mala se quedará sola, con ella no tendrian salvación. Ellas terminarian siendo manzanas podridas. La manzana pequeña no se movÃa, seguÃa llorando en su esquina, la manzana mala no hacia ni decia nada. Al fin de tantos brincos, lograron derribar la tapa. Todas comenzaron a salir, casi volaban. HabÃa por todo el suelo un reguero de manzanas. Un cerdo qué estaba suelto, al ver las manzanas rodando por el suelo, se acerco a ellas y se las comió todas, las manzanas gritaban, quisieron huir pero no pudieron. Dentro del barril quedaron dos manzanas, una buena y una mala. Un niño que pasaba cerca de la finca, miró aquel barril grande y dijo, "Me imagino que dentro de ese barril deben de haber sabrosas chinas(naranjas), me acercaré y me llevaré algunas." Cuando miró dentro del barril solo vio dos manzanas, una en cada esquina. Metió las manos y las cogió. La manzana pequeña estaba muy rojita y redondita, a él le gustó mucho. Miró la otra, tenia pedazos dañados. "Qué bonita manzanita, se la llevaré a mi maestra. De esta manzana dañada me comeré un pedazo, lo podrido se lo tiraré a los pajáros." Ese fue el fin de las manzanas, y también el fin del cerdo, pues lo asaron en la navidad.