Ya instalados en su casa,todo fue distinto,llegamos temprano,dejamos los bolsos y partimos para comprar lo que nos haría falta.Cosas para la casa y alimentos.
El quedó en su trabajo,yo seguí en el remis para su casa.
Grande fue mi sorpresa al entrar y abrir ventanas,dios!! que despiplume total,y seguro,nido de hombre solo,que simplemente ocupa para dormir.
Bien,puse manos a la obra,y el toque femenino en todo. La habitación ya nos esperaba,con sahumerios,luz tenue.Seré sincera,sólo cerré bien la ventana,y la oscuridad total.
Ya todo era brillo,luz,había un perfume distinto,se veía todo distinto.
La comida estaba lista,sólo faltaba que él llegara.
Lo hizo pasado el mediodía,con una alegría total,luego me explicó que se sorprendió de ver su casa brillando,es que estaba el toque femenino!!
Almorzamos sin parar de hablar,recordar que sólo llevabamos menos de un mes de conocernos.
Luego de dejar todo en orden,fuimos a la habitación que como cómplice silenciosa,nos esperaba ansiosa.Pero la ansiedad era mía.Hacer el amor en su casa,tranquilos,sin los ruidos del hotel,sin tener que salir por una u otra causa.
La noche nos encontró abrazados,ya soñando con un pronto retorno mío.
Así pasé los mejores días en San Juan,la ciudad que nos albergó.
Paseamos por todos lados,por el bello parque tomados de la mano como si hiciera mucho tiempo que estábamos juntos.
Todo lo que vivíamos era como que ya lo habíamos vivido,todo a nuestro alrededor era natural.
El amarnos,el caminar uno al lado del otro,el solo hecho de mirarnos sin hablar,el escucharnos,ésto ya era normal en nosotros.
Pasaban los días y nos dábamos cuenta que todo iba acrecentándose con las horas.
Llegó el triste día de mi viaje a mi ciudad.Todo se volvió gris,lloré mucho,como venía llorando a diario con cada cosa que vivía a su lado,como
cuando me dijo que ya me tenía integrada a su vida,como cuando dijo que quería que fuera a mi Córdoba y regresara pronto,en días nomas.
Ahí comenzó mi pena al acercarse el día en que tomara de nuevo el micro de regreso.
Volver a mi vida,a la normalidad de mis días,el trajinar con mis hijos,con mis cosas de siempre.
Fueron 10 días en los que me sentí amada,atendida,que sólo se desvivía por hacerme feliz,por hacerme sentir que existía,que merecía ser amada.
Me fui con la promesa de regresar lo más pronto posible,y con la ilusión de esta nueva vida que se nos ponía enfrente.
Continua...
Zulema: Es cierto... a las mujeres les gusta poner todo en órden y darle su toque femenino. Otro día te cuento que es el "toque masculino". Joaquín