-¡Sube, sube, sube!-. gritaban los niños corriendo por la orilla de la playa mientras uno de ellos iba soltando el hilo de la cometa. Pero aquella tarde no soplaba ni una ligera brisa y la cometa no subía. Cansados de intentarlo una y otra vez decidieron recoger el hilo y guardar la cometa hasta el próximo verano, las vacaciones se habían terminado.
La cometa quedó junto a la ventana del cuartito donde se guardaban los flotadores de los más pequeños, las hamacas, la gran sombrilla y la barca en la que el papá y el abuelo salián a pescar. Se marcharon al día siguiente a la ciudad; la casita de la playa se que quedó vacía y como esas caracolas que retienen el sonido del mar ella retenía el sonido de las risas de los niños.
Un día de otoño que es la época en que las hadas van a bañarse en el mar y a pasearse a lomos de las gaviotas una fuerta rágafa de viento entró por los barrotes de la ventana del cuartito donde estaba la cometa y tiró de ella con tanta fuerza para sacarla que al pasar por entre los hierros se rompió su papel brillante y solo quedaron las cañas. Cuando las hadas vieron lo que había hecho el viento se enfadaron mucho con él y decidieron
arreglar la cometa.
Las hadas no tenían papel y les pidieron a sus amigas las gaviotas que cada una les diera una pluma. Colocaron las plumas sobre el armazón de cañas y volvieron a poner la cometa en el mismo sitio que la habían dejado los niños.
Al verano siguiente aquella fue la cometa más bonita de toda la playa y cuando los niños la hacían volar las gaviotas la acompañaban en su recorrido por el cielo y ...COLORIN COLORADO ESTE CUENTO SE HA ACABADO.
Me sigue impresionando tu facilidad para narrar estas historias que sin duda le encantan a los niños. Además está lleno de poesía y de magia. Te felicito una vez más. Saludos.