Daniela era una niña muy buena. Siempre se comÃa toda la comida, iba al cole sin rechistar, prestaba sus juguetes a los demás niños y siempre siempre siempre estaba sonriendo.
Sus papás estaban contentos con su hija durante el dÃa... pero cuando llegaba la noche, Daniela soñaba con brujas, con dragones, con monstruos dentro de los armarios, con bichos debajo de su cama y lloraba y lloraba sin parar hasta que su mamá iba a la cama y se dormÃa a su lado.
El papá de Daniela echaba de menos a su mujer, que toooodas las noches tenÃa que dormir con su hijita para que la pobre niña no despertara asustada. Un dÃa, paseando por la calle, encontró una tienda de un montón de colores. Miró por el cristal y dentro habÃa arcoiris pintados en las paredes, muñecos de duentes y hadas, caramelos gigantes hechos con papel de regalo... Pero el papá de Daniela, en lo que más se fijo fue en una cajita roja que habÃa en el mostrador de aquella tienda que parecÃa llena de magia, asà que entró para ver qué tenÃa dentro.
Cuando abrió la caja, no vio nada.
Una señora muy muy muy mayor y con cara de abuelita de cuento, le explico:
-Está vacÃa porque es nueva- dijo - Hace falta que alguien la llene
-¿¿¿La llene de qué???- preguntó el papá intrigado
-De amor-
-¿De amor? ¿Y para que sirve llenar una caja de amor?
La abuelita, se colocó las gafas y sonrió.
-El amor es el regalo más importante que se le puede hacer a cualquier persona. El amor hace compañÃa cuando uno se siente solo. El amor hace que la gente sonrÃa, cuando antes se sentÃa triste. Es cómo una manta muy calentita cuando hace frÃo. El amor ahuyenta pesadillas y lo vuelve todo de colores, cómo ésta tienda.
El papá de Daniela no se lo pensó dos veces y compró la cajita.
Cuando llegó a su casa, se la dio a su hija y le contó.
-Mira Dani, esto es una cajita que mamá y yo vamos a llenar de amor- abrió un poquito la tapa y lanzó un montón de besos dentro -asÃ, mamá y papá siempre están contigo, en tu habitación. Los monstruos, los bichos, las brujas, como no saben lo que es el amor, le tienen mucho miedo. Por las noches, cuando te despiertes asustada, abre un poquito la caja. La habitación se llenará del amor de paoá y mamá y ya no podrán entrar las cosas feas en tu habitación...
Desde entonces, en la mesa de noche de Daniela hay una cajita roja, siempre un poquito abierta, que mamá y papá llenan de besos y abrazos y caricias todos los dÃas... para que al llegar la noche, Daniela nunca se sienta sola.
FIN