| :: | Sin Clasificar |
| :: | Infantiles |
| :: | Fábulas |
| :: | Mitológicos |
| :: | Terror |
| :: | Tradicionales |
| :: | Otros |
| :: | Hechos Reales |
| :: | Ciencia Ficción |
| :: | Historias Pasadas |
| :: | Patrióticos |
| :: | Sueños |
| :: | Policiacos |
| :: | Románticos |
| :: | Cómicos |
| :: | Misterios |
| :: | Estudiantes |
| :: | Metáforas |
| :: | Religiosos |
| :: | Aventuras |
| :: | Bélicos |
| :: | Históricos |
| :: | Urbanos |
| :: | Educativos |
Serafina era una ambulancia que estaba siempre lista para acudir a cualquier urgencia. Si se caÃa un niño, allá iba Serafina con su sirena a todo volumen. Si se tropezaba una anciana, allá iba Serafina corriendo a toda pastilla. Todo el mundo querÃa mucho a la ambulancia Serafina.
Después de muchos años sin que viniera nadie nuevo a la ciudad, apareció un chico que compró una casa justo al lado del garaje donde vivÃa la ambulancia Serafina. Al chico nuevo no le gustaba nada Serafina, pero nadie en la ciudad entendÃa por qué.
Un dÃa, cuando Serafina fue a salir de su garaje para recoger a un enfermo, se encontró una rueda pinchada, de modo que no pudo ir tan rápido como de costumbre y tardó el doble en llegar.Â
Otro dÃa, cuando Serafina se disponÃa a salir a recoger a un obrero que se habÃa caÃdo de un andamio, Serafina encontró con que su sirena no funcionaba. Como tuvo que circular en silencio, tardó mucho en llegar, porque el resto de conductores no se daban cuenta de que tenÃan que dejarle paso.Â
Sucedió que un dÃa un niño se cayó de un columpio y avisaron rápidamente a Serafina para que acudiera, pero cuando la ambulancia fue a salir de su garaje se encontró con que alguien habÃa atascado la puerta y no podÃa salir. La pobre pedÃa ayuda desde dentro cuando su nuevo vecino pasó justo por ahÃ.
- ¡Socorro, no puedo salir! ¡Que alguien me ayude!
- Vaya Serafina, ¿no me digas que no puedes salir? Que pena que ya no puedas salir a toda velocidad haciendo ruido con tu sirena… ¡ya era hora de que estuvieras calladita!
Y el muchacho se fue con tanto orgullo y soberbia que no miró al salir y se pegó tal resbalón con el bordillo que se quedó tumbado en el suelo sin poder moverse.
Serafina, que oyó el ruido del golpe, se imaginó que habÃa sucedido algo y empujó con todas sus fuerzas la puerta del garaje.
-¡Por fin! - dijo al conseguir salir - Pero, ¿qué te ha pasado?Â
- Creo que me he roto una pierna, no puedo moverme.
- Eso tiene fácil solución, ¡nos vamos al hospital de inmediato! - dijo Serafina
- ¿De verdad vas a ayudarme? No me he portado demasiado bien contigo… yo solo querÃa que no hicieras tanto ruido... lo siento...
- ¡No pasa nada, amigo!
Cuando el muchacho salió del hospital, lo primero que hizo fue ir a pedir disculpas a Serafina. Después se hizo voluntario del servicio de ambulancias para ayudar a Serafina en todo lo que pudiera.Â
Ahora Serafina tiene cuidado con el ruido que hace y sigue haciendo su trabajo tan bien como siempre.
| » | Total Cuentos: | 21.673 |
| » | Autores Activos: | 163 |
| » | Total Comentarios: | 11.740 |
| » | Total Votos: | 908.368 |
| » | Total Envios | 41.730 |
| » | Total Lecturas | 75.999.605 |