Los pétalos
Aún era temprano... las calles llenas... hombres y mujeres... detuve mi andar... las personas aún andaban... no sabía adónde... ellos quizás sí... no... cogí un pedazo de flor... y me puse a mirarla... miré sus pétalos... y los dejaba ir... ellos se iban como el viento... adónde... no sabía... me paré cuando un policía me detuvo... papeles, dijo... le di mis pétalos... la gente se amontonó... el tiempo se detuvo... sentí la mirada de los hombres y mujeres... los autos pasaban lento... miraban... el policía hablaba... yo no escuchaba... veía el cielo... las aves volando... los árboles a lo alto... sentí un jalón de manos... y escuché de nuevo su voz... rebuscó mis cosas... vio mis documentos... está loco, dijo... sonreí... sí, respondí... hombres y mujeres rieron... el policía se fue... la gente empezó su andar... los autos avanzaron rápido... ¿adónde?... no lo sabía... quizás igual que los pétalos... suspiré... estaba enamorado... pero no sabía de quién... ni de dónde... miré los árboles... me acerqué... les toqué sus gruesas venas... su silencio... amaban la tierra... quizás si se soltaban, volarían... como los pétalos... adónde... no lo sabía... miré las calles y seguí avanzando...
Llegué al trabajo... el jefe me saludó... le saludé... lava los platos, dijo... eso hice... amaba mi trabajo... ver cómo el agua caía... los platos brillantes... los cubiertos... era hermoso... luego las paredes... la cocina... el piso... amaba limpiar... y ya a medianoche el jefe me miraba... sonreía... vete, dijo... pero no sabía adónde... lo había olvidado... salí... caminé... hasta recordar... sí... mi casa... caminé y llegué... las llaves no las tenía... vi las luces encendidas... vivía solo... quién sería... toqué la puerta... y me pareció ver una sombra... me miraba... o eso creí... nadie abrió... bueno, me dije... ya no tengo nada... fui a una banca y me eché a dormir...
A medianoche los perros pasaban por mi lado... me olisquearon... gruñían... se olían unos a otros... se iban... quedé solo... miré el cielo... la luna... las estrellas... la oscuridad... sabrán adónde iré... cerré los ojos y dormí... el día llegó... hombres y mujeres... los miré... nadie me observó... seguí sentado... una señora se puso a mi lado... ¿tienes hambre?, preguntó... asentí... me dio dos panes... galletas... y luego se fue... no sé adónde... seguí mirando a hombres y mujeres... al policía... los autos... los árboles y las aves... me miré las manos... me toqué la cara... mis dientes... me estiré... y me puse a pensar... ¿adónde iría?... sí... a lavar platos... me levanté y caminé, mientras notaba que los autos, los hombres y las mujeres, tenían color...