HabÃa una vez, una Cascabel que era la alegrÃa de todos y todas las criaturas que hay bajo el cielo, donde estaba ella, pues era fémina, no faltaba la alegrÃa. HacÃa reÃr, soñar, cantar bailar…El jubilo brotaba por doquier.
Pero un dÃa un elegante gato, que no habÃa reÃdo en su vida, tropezó con ella, por primera vez en su vida fue feliz. La Cascabel también era feliz, ya que no le faltaban atenciones, el gato aprovechaba cualquier ocasión para juguetear con ella, y ella sonaba alegremente con vigorosa intensidad.
Por desgracia, el gato se entusiasmo tanto, que se la colgó al cuello para llevarla siempre con él. Cuando se acabaron las provisiones de la despensa, el gato salió a cazar y, ¿ya os podéis imaginar que pasó?
El sonido de la Cascabel ahuyentó la caza. Llegaron a casa con las manos vacÃas. Asà ocurrió una y otra vez. El gato le pidió a la Cascabel que no sonara cuando iban a cazar y esta apenas lo conseguÃa, intentando una y otra vez no ser ella misma. La situación se hizo insostenible, la Cascabel perdió su habitual alegrÃa y para el gato empezó a ser un verdadero fastidio. Estaban tristes, amargos, ni el uno ni el otro podÃa más.
_ ¿No se estará calladita cuando se lo pido? _pensó el gato preocupado_. Me veré obligado a dejarla en cualquier rincón de la casa para que escarmiente. Si no calla cuando voy de caza, nos moriremos de hambre los dos.
La Cascabel no escarmentaba, únicamente entristecÃa más y más. Un dÃa de los que el gato volvió a llevarla de caza, para comprobar si ya habÃa aprendido la lección. La Cascabel perdiendo casi hasta la camisa, consiguió soltarse del cuello del gato.
Durante un tiempo permaneció ignorada y dejo de sonar al no juguetear nadie con ella. Todo entristeció, nadie cantaba, reÃa, ni bailaba. Hasta que un esbelto y apuesto joven la encontró, iba montado en un trineo precioso y la invitó a subir a él.
La Cascabel habÃa encontrado su lugar en el mundo y el mundo volvió a sonreÃr, bailar y ser feliz. Nunca nadie más, volvió a pedir a la Cascabel que dejara de sonar.
El mundo agradeció al esbelto y elegante joven, el haber devuelto la alegrÃa a la Cascabel, y yo en particular, pues su alegrÃa nos contagia a todos y todos hemos vuelto a reÃr, soñar, cantar, bailar…
COLORIN COLORADO ESTE CUENTO SE HA ACABADO
Pertenece a la Colección PAZ
Autora: Mari Paz Sainz Angulo