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JESUS VISITA COLOMBIA

Jesús estaba desesperado con los problemas que había en el cielo: Maria Magdalena se la pasa arrastrándole el ala a San Gabriel, los viajes de la virgen a la tierra tienen en saldo rojo el presupuesto celestial, el incrédulo del Santo Tomas no come nada de lo que en el cielo se prepara por temor a que este envenenado y toca pedirle todos los días domicilios terrenales, el diablo amenazó con renunciar a su puesto si no se le aumenta el sueldo. Dicen que en las instalaciones del infierno ya no cabe tanta clientela, que ya no se puede comprar gasolina para las calderas con las alzas aprobadas por el gobierno, que han tratado de utilizar cilindros de gas, pero están escasos porque Tiro Fijo compró la mayoría de ellos, San Martín de Porras no vuelve a barrer el cielo, hasta que no se le compre brilladora, los ángeles quieren usar túnicas y sandalias de marca, a los querubines les a dado por pintarse las uñas, andar con ropa apretada y mandarse a colocar busto y san José está amenazando con llevarse a la virgen del cielo si no se le deja tomar el vino de consagrar.

Así Jesús despertó a su altísimo padre y le pidió permiso para volver a la tierra. Dios le dijo que para que iba a volver, si ahí le habían pegado y humillado. Jesús pataleó, se encerró en el cuarto, gritaba que era injusto que él tenia ya 2000 años y era mayor de edad. Dios al fin le dio permiso. Le vendó los ojos y le dijo que señalara en el globo terrestre un punto y que allí iría.

Que mala suerte tienes, hijo mío, te toca ir a un sitio que a veces me arrepiento de haberlo creado, en ese país no es amaos los unos a los otros, sino armaos los unos y los otros, allá el pan de cien cada día es más chiquito, la policía es lo ultima que llega, allí el gobierno no manda, sino que lo mandan, los habitantes de ese país siembran desconfianza cuando llegan a un aeropuerto internacional.

Dios inició los preparativos para el viaje de su hijo. Le puso un e-mail a María, el problema fue encontrar una niña con ese nombre, la mayoría de marías ya eran abuelitas, y Dios no quería que su hijo tuviera malformaciones genéticas, retraso, ni que quedara huérfano desde pequeño. El otro inconveniente era encontrar una María que aun no hubiese infringido el sexto mandamiento de la ley de Dios, y el otro problema, era que tuviera un novio que se llamara José, y que la quisiera tanto para cargar con el hijo de una paloma y además fuera tolerante cuando los niños en plena novena de aguinaldo se rieran de él al escuchar que él era el padre putativo de Jesús. Encontró dos marías: La primera contestó que si alquilaba su vientre, pero Dios le tenia que presentar dos fiadores con finca raíz y pagarle por adelantado 3 meses de arriendo. Así que se quedo con la segunda; a la que la mamá echó de la casa no por salir embarazada, sino por mentirosa, no le creyeron el cuentico del Espíritu Santo.

José se la llevó a vivir a Altos de Jordán II etapa y la mantenía con lo que hacia como vendedor ambulante y no como carpintero, porque el sector de la carpintería esta quebrado y además porque el no era carpintero, sino bachiller académico.

Llegó el 24 de diciembre, José regresó cansado de vender accesorios navideños y de ser correteado por la policía, encontró a María con los dolores.

El problema fue encontrar un taxi a las 11 de la noche desocupado y los pocos que encontraban, no los llevaban porque de pronto María les ensuciaba la cojineria, hasta que uno se apiadó cobrando 4 veces lo de la carrera.

En el seguro no los atendieron porque José debía dos meses de aportes. En el hospital el celador los trató de borrachos, por estar diciendo que ellos eran José y María y que iban a traer al mundo al rey de las naciones el Emmanuel Preclaro y los sacó a plomo.

Les tocó en un parque, allí no Había pastorcitos, sino parceritos, que no cantaban villancicos, sino canciones de su gran pastor: Pastor López. Tampoco Había mula, el DAS se la había llevado por trafico de drogas, buey si había, así le decían al jefe de los parceritos. Tampoco había reyes magos, ninguno quiso venir por temor a una pesca milagrosa, les tocó conformarse con tres senadores que son unos magos para desaparecer el presupuesto y hacerlo aparecer en sus cuentas personales en el extranjero; no le llevaron oro porque como eran senadores se lo habían robado, a cambio le llevaron un contrato para que fuera la imagen publicitaria de una marca de pañales, pero al ver que el pequeño no era un divino niño, sino un chino todo arrugado, morenito, peli indio y oji negro, se arrepintieron y se sintieron en medio de una broma de la cámara escondida.
El niño comenzó a crecer, cursó preescolar en el Jardín el Edén, su primera tristeza fue descubrir y no entender, porque el niño Dios no le traía regalos si él se portaba bien, pero aun así nunca preguntó: “mamá dónde están los juguetes”. El era feliz viendo a los otros niños con sus juguetes, que nunca se los quisieron prestar.

Sus estudios de primaria y bachillerato en el colegio Divino Niño fueron exitosos, pero llenos de tristezas, sus compañeritos no lo querían porque él siempre hacia las tareas, sabia todas las respuestas, delataba los copiones, les cargaba los libros a los profesores, detestaba los paros de maestros, pegaba las lombrices que sus compañeros cortaban por la mitad, no le salían barritos ni espinillas, si le salía barba, mientras sus compañeros parecían un guayo por debajo y una botella de gaseosa tenia mas barba que ellos, y lo peor de todo, las compañeritas lo consideraban interesante, inteligente y buen mozo.

Las niñas lo piropeaban, lo serenateaban, se lo rifaban en secreto con las dos ultimas cifras de la lotería, lo sacaban a bailar, pero él no aceptaba, les decía que le dolía la cabeza o que estaba cansado. Cuando se le declaraban les decía que no, que eso ya había pasado de moda, que porque iban a dañar una amistad tan bonita, así que empezaron a creer que aquello del pelo largo no era simplemente cuestión de moda.

Llego la hora de la universidad, se presentó a economía en la universidad publica, no lo aceptaron, le notificaron que si era verdad que era el hijo de Dios, los antecedentes de su padre lo descalificaban, ya que su papá era el peor economista de toda la historia y le recomendaron estudiar siquiatría.

Así que estudio derecho para poder juzgar a los vivos y a los muertos; lo hizo en una universidad privada; privada de prestigio, de computadores y buenos profesores. En las clases se burlaban de él porque afirmaba que llegará el tiempo en que los mudos narraran partidos de fútbol, los paralíticos serán campeones ciclísticos y todos los días serán domingos. En la universidad andaba con 12 mechudos que coleccionaban a Mafalda, llamaban yanquis a los americanos, admiraban al Che Guevara y no sabían por qué, y a sus papás los llamaban “compañeros”.

Entre ellos su mejor amigo se llamaba Juan y lo apodaban “charrasqueado”, había otro al que llamaban Judas, que siempre que jugaban fútbol le gustaba ser el arbitro porque siempre había alguien que lo sobornaba.

Solamente lo invitaban a las fiestas porque Jesús se sabia un “truquito” para convertir el agua en vino, por lo cual fue demandado por las empresas licoreras del país.

Una mañana, Jesús vió a un aciano ciego pidiendo limosna, le toco los ojos y el ciego comenzó a ver, y a insultarlo: “que quien lo había mandado de lambón, que se le había tirado el negocio”. Los transeúntes al ver aquello comenzaron a vociferar: “viejo embustero, tramposo”, y la policía se llevó preso al viejo por traición a la patria y a sus instituciones.

Jesús siguió caminando triste porque la gente no creía su verdad, se encontró con un hombre que estaba muerto, Jesús le dijo: Lázaro levántate y anda, y el hombre se levantó malhumorado y le grito: “Hermano, yo ya no me llamo tan feo y porque me resucita, si la mujer se me voló con un cura, mis hijos se avergüenzan de mi, soy deudor del UPAC, sufro de tuberculosis, hemofilia y artritis y además en el cielo estaba tan bien, ya me estaba charlando a una de la once mil vírgenes, y se volvió a morir de la purita rabia de volver a este mundo. Lo peor de todo es que no hubo nadie en la calle para que viera el milagro.

En cierto diciembre cuando paseaba por la calle del comercio, descubrió como la gente se ganaba la vida a costa de su historia, comenzó a batear bolitas navideñas, ovejas, casitas de cartón y vociferaba que él no era un negocio que él era el camino, la verdad y la vida, y los vendedores con piedras y machetes en las manos comenzaron a perseguirlo, dos policías lo salvaron de la linchada, lo arrestaron por daños y perjuicios y por una demanda pendiente por traficante de licores.

A la mañana siguiente su celda amaneció vacía y en las fotos que le tomaron para iniciar el proceso penal solo se veía el policía que lo detenía del brazo y unas esposas flotando en el aire.

Mientras lo buscaban en la tierra, él ya estaba resolviendo problemas en el cielo. Esa noche, Dios decidió convertir a Colombia en una gran piscina por el maltrato dado a su hijo. Le puso un e-mail a Noe Sánchez diciéndole que entres meses comenzaría a llover en Colombia durante 150 días, que construyera un arca y que metiera en ella una pareja de cada especie viviente.

Pasaron tres meses, el cielo se cubrió de gris, trueno y rayo se hicieron sentir. Dios se asomó en medio de una nube y vio a Noé llorando en la puerta de su casa ¿Dónde está el arca? Le preguntó. No la tengo, se presentaron mil problemas para construirla: tuve que hipotecar mi casa y realizar innumerables trámites para que me financiaran el proyecto, para que me aprobaran los planos soborné a un funcionario de Registros Públicos, pagué un carísimo seguro por si el arca se incendiaba, tuve que votar por el candidato del alcalde para poder talar el bosque, y para poder empezar a cortar los árboles tuve que pagarle un impuesto al grupo guerrillero de la zona; fui demandado por el INDERENA por traficante de animales, me tocó contratar al sindicato de carpinteros por orden del ministro del trabajo; cuando iniciamos la construcción los vecinos cogieron a piedra mi casa por el ruido que causábamos y me entutelaron, y para el colmo de males, ayer llego la DIAN, me pidieron la factura de la madera y como no la tenia me tocó darles lo que me quedaba del crédito, y para rematar llegó la policía y me quemó el arca por estar invadiendo el espacio publico.

En ese momento se despejó el cielo y brilló el sol. Noé le pregunto a Dios, si ya no iba a destruir a Colombia y éste le contestó que ya el gobierno, la guerrilla y uno que otro colombiano se estaban encargando de eso, solo había que esperar un poquito y desapareció.
Datos del Cuento
  • Categoría: Hechos Reales
  • Media: 5.59
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1 comentarios. Página 1 de 1
ana maria
invitado-ana maria 24-03-2006 00:00:00

el cuento estaba muy bueno.... pero ese final... le falto un poco... tenia mucha tela para sacar un buen final... pero en si el cuento esta bueno.

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