Sé que es imposible para mà ver televisión por mucho tiempo. La razón es que no soy como mucha gente que pueden hacerlo y pasarla entretenido, o simplemente estar al tanto de las informaciones que llegan por esa vÃa. A mÃ, en cambio, eso me harta y llega a dolerme terriblemente la cabeza... No se trata de un mal de la vista ni del colesterol, no, no es eso. Lo que pasa es que no duermo, y me gusta estar despierto la mayor parte del tiempo que me queda de existencia, aunque no me guste, tengo que hacerlo desde aquel dÃa.
Si, desde aquel dÃa en que supe que iba a morir, asà como toda la gente que conocÃa, y que no conocÃa. En ese tiempo tenÃa seis años, y era el cumpleaños de mi tÃa. Ella cumplÃa cuarenta años. Aquel dÃa, toda la familia estaba divirtiéndose de lo lindo. Adornaban toda la casa, preparaban mucha comida, compraban gaseosas, el teléfono timbrando sin parar, alegre música a todo volumen por toda la casa, y todo el mundo gritando para conversar. Los más pequeños, asà como yo, corrÃamos de un lado para otro, como si fuéramos perros y gatos, trepándonos por las sillas, las camas, cogiendo almohadones de las camas, y tirándonos por nuestras cabezas. Todo era tan loco y tan divertido que pensé que asà serÃa el resto de mi vida. De pronto, algo pasó, algo que me sacó del lugar en que mi conciencia se hallaba. Escuché dentro de mÃ, como un silencio total, y desde ese momento tuve una percepción diferente de todo lo que me rodeaba, era como si todo lo que percibÃa se hubiese metido dentro de la lupa, y yo fuera un observador, que ve todo, asombrosamente pequeño y trivial... Pensé que estaba enfermo, pero al contrario, me sentÃa más seguro que nunca, no sentÃa temor a nada, era libre de deseos, apegos, ira... Dejé a mis parientes pequeños, y comencé a caminar por toda la casa. Me acerqué a mi tÃa, y sentà de pronto que élla, morirÃa, aquello no lo escuché, simplemente lo sabÃa, nada mas... Fue entonces en que empecé a llorar, me fui a un rincón de la casa, y me recogà sobre mà mismo, sabiendo que todo lo que veÃa era ilusorio, y que realmente estaba solo, pues todo lo que me rodeaba era finito, yo no, me sentà inmortal, sin tiempo, sin espacio, pero los sentimientos eran como zancudos que comenzaron a entrar en aquella conciencia y, poco a poco, salà de aquel estado...
No recuerdo todo lo que hice a partir de esa experiencia, pero sabÃa que la existencia era un juego, todo era un juego dentro de un teatro de colores y olores. Será por esa conciencia que nada en la vida lo tomé en serio, nada, solo seguÃa mi instinto, asà como los animales, pero, asà como un perro es una nariz que disfruta lo que huele, y un ave disfruta de su vuelo, asÃ, yo descubrà que, mi disfrute máximo era amar. Se que es algo bastante trillado aquello de que el amor es la razón de la existencia de la humanidad, claro que lo sé, pero lo que no sabÃa era cómo amar y a quién, era como si supiera que, el sentido de mi vida era volar, pero no sabÃa cómo usar las alas que tenÃa, cómo usar el viento a mi favor y a mi contra, como fortalecer mis miembros, etc.
Claro que fue difÃcil, primero tenÃa que conocer mi cuerpo, mi mente. Descubrir el conocimiento para estar en armonÃa con la naturaleza y con la humanidad y conmigo mismo. Fue difÃcil, sobre todo que no hay un lugar en donde te enseñen estas cosas... No hablo de escuelas, porque si se tiene un poco de inteligencia y de honestidad, sabrán que las escuelas solo hacen estúpidas a las personas, y no lo digo porque dos mas dos es cuatro, no, lo digo porque de qué sirve saberlo si nadie sabe, qué es uno, qué es la unidad, nadie, sólo saben que es un signo, y se acepta, pero nadie es lo necesariamente estúpido para saberlo, pues, seguramente se dirá que no hay tiempo, sobre todo para hacer cosas sin sentido, pues hay muchas cosas en qué preocuparse y ocuparse. Claro, eso dirán... Para conocerse uno mismo, hay que ser irresponsables con los demás, pero responsables con uno mismo.
Creo que el ser humano vive muy poco tiempo consciente. Creo que lo son, cuando son bebes, inocentes niños y, hombres ya maduros. Eso es, normalmente, en cantidad de tiempo, más o menos, un par de años, y, quizás exagero... Cuando hablo de conciencia me refiero a que: ya no son tontos consigo mismos, ya no les importan los demás... Porque saben que la vida es demasiado preciosa para pensar en los demás. Mejor dedicarse a disfrutar esa vida, amando lo que tienen, puede que sea poco o mucho, o nada, pero han aprendido a disfrutar, y eso es muy bueno.
Por eso es que no deseo dormir mucho tiempo, porque sé que me pierdo de vivir muchas cosas. Como aquella vez en que el dueño de la casa en que trabajaba como jardinero, me pidió que regara el piso de la azotea, yo le dije que la manguera era muy corta, y él me dijo que utilizara la cabeza y un balde. Eso hice, y con un balde me fui al techo a limpiarlo. Era un dÃa en que habÃa llovido, y todo el piso estaba embarrado. Respiré hondo y empecé mi trabajo, pero cuando comencé a llenar el balde, escuché como magia, como si el sonido de la caÃda de agua a través del caño fuera una sonata para piano... Me quedé escuchando aquella sonada para caño en agua, por mucho rato, era tan hermoso que lo hubiese seguido haciendo por el resto de mi vida. Sino fuera porque mi patrón me cogió del cuello y me pateó como su fuera un sacó de arena, diciéndome que estaba loco, y que ya no me aguantaba mas, y que tomara mis cosas, y me largara de su casa para siempre…
La verdad es que lo entendÃa, este gallo no sabÃa esperar, toda la vida estaba detrás de “hacer algoâ€, aunque no supiera qué era lo que tenÃa que hacer... HabÃa veces en que lo veÃa anotando sobre su agenda lo que debÃa hacer durante el dÃa, y lo que planeaba hacer por el resto del mes, y quizás el resto de su vida. A todos los empleados nos dejaba anotado en un papel nuestras obligaciones semanales, pero, no toleraba esperar ni ver que alguien hiciera algo que no era lógico, y que no estaba escrito en su role semanal.
Ahora vivo en un parque como los Kloshards de ParÃs, me gusta esa vida, creo que fui un tonto desde que nacÃ, pues era tan fácil vivir, lo único que tenÃa que hacer era pedir, estar un poco sucio, tener una linda sonrisa, es decir, dar lástima para que las personas desabrocharan un poco su apretado corazón y dejaran desparramar un poco de amor y bondad...
Por eso no me gusta mirar la televisión, ni dormir mucho tiempo. En la televisión se ven tantas cosas estúpidas que hacemos los humanos, que en verdad duele la cabeza. Es muy lindo ver el amanecer, ver a un gato caminar por las noches, ver como las manadas de perros pululan buscando en los basurales con gran humildad comida, ver como en el dolor y la miseria los hombres y mujeres encuentran el calor de la humanidad, ver la oscuridad de la noche sabiendo que en una de ellas, nuestra esencia se fundirá...
Joe 11/04/04