HabÃa una vez un punto... un punto grande, bien redondo, uno de esos puntos que cuando lo ves piensas: ese punto es de los que marcan finales, de los que se ponen aparte... pero él siempre se sentÃa el último, es por eso que todos sus amigos le llamaban Puntito.
Y habÃa una vez una coma, una coma pequeñita, muy tÃmida, apenas terminaba una palabra y aparecÃa como sorprendiendo, ¿me pongo ya? era siempre su pregunta, humm, veamos, decÃa una palabra, humm, vale Comita, ya tenÃa ganas de descansar un ratito. Comita era feliz haciendo su cometido, parar, dar aliento, su vida se resumÃa en esa importante misión y trabajaba afanosamente en cada frase larga.
Puntito, aunque no se daba ninguna importancia siempre sentenciaba, era su cometido, a él no le gustaba pero esa era su misión, ahora acabas porque lo digo yo y punto y asà era, Puntito llegaba corriendo y se ponÃa. Él lo terminaba siempre todo, alguien decÃa: se acabó y entonces iba y se ponÃa y sÃ, era cierto, porque todo terminaba.
Un buen dÃa Puntito se reunió con otros dos puntos e hizo la siguiente pregunta:
¿vosotros qué pensáis de Comita?
Todos al unÃsono contestaron: pues que es muy tonta, muy presumida, se cree alguien pero todo el mundo la torea, es verla aparecer y enseguida una palabra se abalanza sobre ella y se queda asà como en medio de nada, siendo muy poquita cosa, además es débil, no se hace respetar, a veces cuando va a ponerse de repente aparece una y griega... y hale, tiene que quitarse corriendo porque a esa conjunción no le gusta nada que le resten protagonismo.
Ya, tal vez tengáis razón, - dijo Puntito - yo también pensaba igual pero, no sé, siempre anda de aquà para allá con su sonrisa, no sé, parece feliz...
Qué va, no puede ser feliz, es imposible que lo sea, no puede, no sabemos cómo podrÃa serlo, dijeron los dos puntos uniéndose a Puntito mientras se quedaban todos como suspendidos, pensando, dudando, los tres puntos juntos...
Comita, un buen dÃa acertó a pasar por delante de Puntito y éste le dijo: me gustarÃa preguntarte, ¿porqué siempre que te veo andas feliz de un lado para otro?, tu misión no creo que sea tan importante, no tienes tanta responsabilidad y sin embargo actúas como si fueras lo más importante del mundo, y diciendo esto terminó en punto y se apartó para dejarle hablar.
Uy, es que lo soy, dijo Comita sin inmutarse, soy muy importante, sÃ, sÃ, sÃ, sin mi el mundo irÃa al revés, soy imprescindible, me siento bien estando por aquÃ, ayudando, dando aliento, por eso y tan solo con eso pues soy feliz.
Puntito, que seguÃa sin entender porqué tenÃa tanto ánimo, porque era tan incansable, le dijo:
Hagamos una prueba, yo voy a demostrarte para lo que valgo, porqué se me necesita, porqué creo que sin mi, nada tendrÃa el sentido que ha de tener.
Humm, vemos dijo Comita, demuéstramelo, yo te escucho.
Verás, dijo Puntito, tratando de sacar pecho, yo sentencio frases, las termino, aquello que no me gusta pues voy y hale lo pongo punto. Cuando se necesita cambiar de tema, siempre acudo, vario el tono, afirmo, niego, soy necesario en una frase, sin mi, no todo tendrÃa el sentido correcto. He dicho y punto. He finalizado.
¿Lo ves?, dijo Puntito emocionado de que todo le hubiera salido tan rápido y tan bien hasta el final.
Vaya, vaya, ya veo, ya, dijo Comita, claro eres tan, tan, tan... tan punto, pero, bah, psssst, yo asà mirándote ahora más, te veo más bien tirando a normalito, un punto como muchos otros. Verás, siendo redondo... no sé podrÃas haber tenido más aspiraciones, ¿no? no sé, podrÃas haber estudiado más y haber llegado a ser pues, humm, veamos, una pelota de futbol o, si no mejor pues un balón de baloncesto o hasta, ya puestos en pedir, pues, con una Cátedra llegarÃas a ser quizá un Sol grande y bello, que también es redondo, incluso si no querÃas ser tan importante y estar siempre trabajando pues algo más existencial como la Luna cuando está llena, en cambio.... en fin, solo te has quedado en un simple punto, solo un punto.
Pero, ¿que te has creido?, dijo Puntito muy enfadado, a ver demuestrame porqué tú eres tan importante:
verás, dijo Comita, mira hacia arriba, ¿aún no lo entiendes?, intenta decir todo lo que está escrito sin ponerme en ningún sitio... ja, ja, ja, rio Comita divertida, te quedarÃas sin aliento, te morirÃas, en cambio a ti, si te sustituyeran por mi, puede que quedara todo un poco soso y aburrido, como sin ritmo, no te lo niego pero ¿sabes? nadie se morirÃa por no ver un solo punto, si acaso se enfadarÃan, nada más, pero las frases, igualmente se comprenderÃan sin ti. Asà que no eres necesario.
Puntito miró hacia arriba, y viendo tristemente lo que Comita trataba de decir y que tenÃa razón, agachó la cabeza y avergonzado se fue a ponerse en último lugar.
De repente, una voz que habÃa estado por ahÃ, como quien no quiere la cosa, escuchando, se acercó a Puntito, lo tomó suavemente de su mano y acercándose a la coma le dijo:
Eh tú Comita, no seas tan presumida, has hecho llorar a Puntito siendo tan pretenciosa, ¡discúlpate ahora mismo!.
Comita, se quedó muy sorprendida con tales palabras, pues ella no querÃa hacer llorar a Puntito, solo explicarse y se le habÃa ido un poco la mano en sus fantasÃas, asà que viendo que habÃa sido muy dura y desconsiderada pidió disculpas a Puntito y muy apenada le dijo: Puntito, yo no querÃa herirte, de veras que no, a veces me dejo llevar por mi Ãmpetu pero yo no querÃa que te sintieras mal, de veras ¿qué puedo hacer para que me creas, cómo puedo hacer para que me perdones?
Y Puntito mirándola a los ojos viendo en su carita que era sincera porque resbalaba de ella una lágrima le dijo:
Me gustarÃa que me acompañaras en las frases, yo no quiero estar siempre terminándolo todo, me gustarÃa hacer algo como lo que haces tú, ayudar a entender, dar aliento ¿quieres ayudarme? ¿te apetece?
Y Comita abriendo sus ojitos de par en par, le dijo a Puntito: ah sÃ, claro que sÃ, vale tú dame la mano Puntito, inventemos.
---------------------------------
Nota de autor:
Esta es la verdadera historia de cómo se formó en una frase el punto y coma. En las noches en las que las palabras se reunen al calor del fuego de una verdad y tratan de formar bellas frases, siempre llaman a Puntito y Comita para que les acompañen. Ellos llegan, los dos juntos, siempre alegres, siempre de la mano, entonces se colocan junto a la palabra que les ha llamado y siempre hacen el mismo ritual: Comita se agacha y ayuda a Puntito a dar un salto y ponerse encima de ella, luego se miran unos segundos y sonrÃen; todo se hace perfecto y queda en su mejor sentido.
Este cuento tiene derechos de autor y está en preimpresión.
...ameno, divertido. Una buena forma de enseñar gramática a los niños. Muchos puntos y muchas comas para tÃ.