A sus casi cinco años, Genaro se habÃa convertido en un experto hacedor de rayas, tal era su obsesión, que un marcador de gruesa punta negra parecÃa ser su juguete preferido, el cual llevaba entre sus dedos, podrÃa decirse que las veinticuatro horas del dÃa, ya que incluso dormÃa con el.
Las paredes de la casa. Los cuadernos de sus hermanos, las puertas de las habitaciones, todas, absolutamente todas las superficies a su alcance habÃan sucumbido a los estragos de sus negras y verticales rayas.
Genaro a diferencia de muchos niños, no hacÃa trazos horizontales en sus fechorÃas, todas eran verticales, dejando huellas por toda la casa, que desde lejos parecÃa como si estuviese abarrotada.
Una tarde el papá de Genaro lo llevó a ver un circo que estaba de paso en la localidad donde vivÃan, y al menor descuido del señor, el niño metió la mano en su bolsillo, y marcador en diestra, levantó varias lonas que cubrÃan las jaulas de los animales, y realizó a ciegas algunas rayadas pensando que su papá jamás se darÃa cuenta.
Al llegar el momento de la función, un tigre y una cebra, entraban en escena dando vueltas, guiados por dos malabaristas; todo estuvo muy llamativo, pero Genaro no pudo disfrutar del show, ya que al ver las rayas negras del tigre y de la cebra, pensó que su papá iba a descubrirlo y seguramente le darÃa su castigo por haber cometido aquel gran atrevimiento.
Habria que aplicar un poco de psicologia a este cuento, y preguntarnos porque solo rayas verticales y negras, a los ninos de 5 anos les encanta los colores, el autor debe ajustarse un poco mas a las vivencias infantiles.