Lo conocí una tarde de invierno, y en el momento en el que lo ví,me juré que sería mío.
Esas tardes se sucedieron, y mi rutina se impregnó de él.
Tras un mes de risas, de largas conversaciones, de miradas profundas, sucedio lo que tenia que suceder, nos besamos, y nuestros besos nos llevaron a desatar la pasión que llevabamos dentro. Su aliento surcó mi cuerpo, su vida lleno mi ser. Nuestros cuerpos y nuestras almas se fundieron.
De ser dos almas con dos destinos, nos convertimos en uno, desembocando en el mismo mar, en ese inmenso mar de pasión.
Hoy seguimos juntos, me veo en su mirar, si camino con él, mi paso guía. Cuando río, mis ojos brillan por él. Sí lloro, el seca mis lágrimas. Sí sufro, el cura mis heridas.
Es mi vida y quiero que siempre esté aquí, cerca de mí.
"Mario, mi querido Mario, cuando despiertes besaré tu cara; Te haré mío, como cada mañana. Quiero que me sientas, quiero ser tuya".
Ahora queremos que nuestro amor de vida, que nuestra pasión de fruto, queremos un hijo, queremos compartir nuestra felicidad y nuestro amor.
Con él culminaremos nuestras vidas, dejando un testigo de nuestro amor, una prueba irrefutable de lo grande que ha sido nuestra pasión.
Si en algún momento la vida me privase de Mario, mi alma rota quedaría, las palabras por esta boca dejarían de salir, me abandonaría a la tristeza, a esa tristeza que cada minuto me recordaría que Mario ya no esta en mí.
"Esta historia que sale de mi cabeza es la que quiero vivir, no se si algún dia sucederá, pero sigo soñando con ella"
"por cierto soy el árbol de manzana"
pilar