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Categoría: Hechos Reales

GOTERAS

“GOTERAS”

(Replica, replica, replica-plica.)

¿Qué horas serán? Las horas que sean no pueden haber transcurrido tan rápidamente como para no poder conciliar el sueño por un buen rato.

¿Y si de pronto el tiempo hubiera pegado la carrera tan rápido como el insomnio?

No. A mí se me hace que el tiempo es Contreras al deseo del sueño nunca alcanzado.

(plica-plica-plica-plica.)

Ya. Creo que ya se calló la gota. (Plica-plica-plica) pues no. Ahí sigue, tortuosa, insistente, constante. ¿Y si no le hago caso? Voy a hacer como que no existe. Así como sucede con las cosas y las personas incómodas que nos duelen y nos friegan y nosotros nomás hacemos como que no vemos, no oímos, para negarles, prepotentes de lo apenitas, la existencia.

(Plica-plica-plica.)

Ya casi. ¡Ya casi!. (Plica-plica-plica) Pues no. Creo que no. Ahí está. ¡Ahí sigue, con un gotoso carajo! Una gota tras otra. Una esfera cristalina que se asoma a la noche y la refleja en quien sabe dónde. Que engorda, se alarga. se sostiene apenitas como para aumentar la ansiedad, la expectación de la espera y se deja caer en su última burla.

(Plica. plica)

Y a una le sigue otra, y otra, y otra. ¿Por qué no se juntarán todas de una maldita vez para inundar el mundo de un rápido cubetazo y me ahogan o me dejan dormir? Lo que sea; a estas alturas me da igual morir sobre un colchón que dormir sobre las olas.

(Plica-plica-plica)

Ya sé. De seguro por ahí anda un viejito de calzón mojado y andar tullido a la plica plica con su bastoncito. La próstata del viejito ya no da para más cuentos que para andar goteando en un rincón. Un paso (plica) y una gota (plica) hasta que se le gaste el soporte del mundo o que se le escurra la existencia. O una gotera tal vez sea el triste asilo, llorón, de alguna nube extraviada.

(Plica-plica-plica.¡Pluc!)

Ya entrado en gastos del duerme-vela o del desvelo amodorrado, si de especular se trata, tal vez sea un pinche monito de cilindrero con patas de alambre y nervios de atole que friega y friega con su palito sobre el bote de las monedas. ¡Carajo monito! Nomás falta que su dueño sea el anciano del calzón meado y que, para mayor joder, se alíen en su ritmo trasnochado. Plica-plica el monito. Plica-plica, el anciano de la prostática gotera.

¿Y si fuera la llorona? No. Eso no, que ella tiene pupilas generosas que no se hacen del rogar y es hembra decidida a publicar su dolor de golpe y porrazo. Nada tendría que estar haciendo con eso de escurrir de a gota a gota las lágrimas de su penosa y legendaria presencia. Si de ella se tratara, ya sería yo el que me escurriera dejando una laguna a medio grito de distancia entre la bilis y el desmayo.

(Plica-plica-plica.)

Nada de eso. Mí fantasmas, ni viejos, ni monos. Pinche gotera hija de mi mal dormir. Gotera necia de ojos colorados como jícama con chile. Añeja filtración de hastío; gotera más importuna que la más cursi y sebosa puta roncadora que entre el “¿me quieres?” y “dame-un-besito” no deja pegar el ojo.

Plica-plica-plica ¡te replico!, gota-gota que acogotas el oído, el cerebro, las pelotas. ¡Ay, gota! ¡Ay, gota; gota idiota! Gota del dormir frustrado. Gota necia. Gota recia. Mira tú que no pensara que me fueras a dejar tan agotado.

CHILUCA, EDO. DE MÉXICO, NOCHE DEL 10 DE JULIO DEL 20.
Datos del Cuento
  • Categoría: Hechos Reales
  • Media: 4.98
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