Hoy ha llegado a mi correo un escrito de una mujer, alguien anónimo que me cuenta que no logra olvidar un sentimiento hacia una persona y me pregunta si eso es malo, me pregunta cómo podría hacer para olvidar...
Le dejo aquí algo que yo he meditado:
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Y siempre te encuentro entre la gente...
Sin buscarte, sin pretender nada más que vivir, en el recorte de una persona riendo, en las manos abiertas de una persona que abraza, en la voz del que aconseja, en la palabra sencilla, dulce y aislada que se oye en medio de la ciudad, que tapa cualquier otro ruido.
Sin intentar alcanzar ni tu sombra, sin pretender entender ese olvido que me regalas, siempre te encuentro, un detalle me recuerda tus ojos, una llamada confundida me trae tu añoranza, un sueño me penetra en la voz y me despierto feliz imaginando un mañana, un sentir me ahoga en el pecho si de repente no comprendo porqué te hallo tantas veces, porqué me recuerdas tantas y tantas cosas sin apenas haber tenido espacios compartidos en los que sentirte con nostalgia.
Fuiste tanto...
Fuiste todo... y nada a un mismo tiempo. Y a veces me pregunto... ¿se puede ser más?.
No solo te apareces por fuera, lo más terrible es que también lo haces por dentro, ahí es en donde no encuentro excusa humana, en mis latidos cuando aflora una tristeza, en el dolor de un consuelo desconsolado, en la redundancia de una costumbre, agarrado a mis entrañas en cada suspiro que se escapa desde mi boca, en cada beso que enmudece en mis labios. Si doy consuelo, tengo en mi mirada tus ojos, con el mismo calor y esperanza que tú me diste, si abrazo a alguien lo hago con la misma intensidad y afecto con el que tú, cuando me sentiste triste y débil, me abrazabas.
Si es lógico recordar a las personas de nuestro camino en esos momentos malos en que necesitamos que nos arropen... yo... sobretodo... te recuerdo en la risa, en una caricia, en un gesto de ternura, en una voz suave y acompasada que con cercanía, me suspira en los oidos, me llama. Si es normal añorar a las personas que echamos en falta cuando están a punto de caerse de dolor nuestras lágrimas, yo te recuerdo, te añoro, te pienso... sobretodo... en una simple y soleada mañana cuando voy a trabajar, mientras camino y viene a mi memoria algún bonito instante con el que sentirme bien, arropada, noto tu compañía entre unos amigos con los que disfruto una buena velada, te comparto en la alegría de un regalo, te perdono cuando disculpo en alguien una mala actitud o una rabia y también me perdono a mi misma por no haber sabido poner a las personas en su sitio, por haber permitido en mi vida tantas espaldas; te sostengo en lo increiblemente atinado de una casualidad, tal vez sin causa, o con un tremendo calor de certezas, a solas, pegadito a mi esperanza.
Y no me avergüenza que lo leas a través de mis palabras, pues un buen sentimiento, cuando se entiende bueno, es fuerte, es honrado, noble y maduro tal vez tímido, pero sabio, sabe siempre cuando irse y cuando quedarse y sobre todo es humano y compasivo, por pura dignidad... se calla cuando no lo quieren o cuando lo rechazan, pero es rebelde e intuitivo, se escribe cuando se siente... porque se siente
ya sea con palabras en un papel o en los ojos, con las lágrimas.
Porque cuando se ama, cuando se ha tenido una rosa entre las manos, es inevitable, pincharse con sus espinas, herirse y dolerse cuando ha de soltarse. Pero ese dolor se reposa, se pasa y queda como realidad una señal en la piel, unas pequeñas muescas de que algo hubo en esas manos; y qué bello es poder al menos levantar una palma y decirle al mundo: me pinché... miradlo bien, me pinché... porque estuve enamorada.
Yo no me avergüenzo de lo que he sentido, simplemente escojo con sabiduría que las personas que deseen estar a mi lado... tampoco lo hagan.
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Con todo mi cariño para esa persona que busca un olvido donde yo solo sé transmitir lo que escribo, porque, pensando con generosidad en lo que sentí y en lo que siento... todo lo escribe mi alma.
Hola querida amiga, se que asi puedo llamarte, por tus escritos que reflejan la transparencia y el candor de tu alma, deseando con tu corazón el bienestar y alibio a quien te lo pide. Que solidaria eres, que dispuesta en todo, felicitaciones por ser como eres!!