- ¿Qué tal me ves, qué nombre me pondrías?
- Pues con todos mis repetos... a mi me pareces un capullo...
- Pues vaya respeto te gastas, me llamas capullo y te quedas tan ancha.
- Sí, he estado dilucidando exactamente qué nombre ponerte pero ya no hay dudas, me pareces un capullo...
- ¿No podrías buscar algo más apropiado?, no sé, algo que se acerqué más a cómo soy, a cómo me ves en realidad, es que capullo, pues la verdad es que me parece escaso... de significado.
- ¿Qué quieres? si eres un capullo no puedes pretender ser otra cosa, ¿no?. Lo más que puedes es dejar de serlo cuanto antes... pero todo lleva su tiempo y para ti el tiempo siempre es demasiado lento...no sé si podrás conseguirlo
- No digas, eso..dime mejor... ¿porqué piensas que soy un capullo?
- Verás... eres el principio de algo hermoso... pero tan solo el principio, la parte más cerrada, no se ven tus hojas así que nadie puede contemplar aún tu belleza, estás tan encerrado en ti mismo que te pierdes todos los saludos que te hace la vida, el sol, la mañana, las sonrisas, el vibrar emocionado por desprenderte de un hoja y reponerla al día siguiente con caricias, con fortaleza, le tienes tanto miedo al mundo que no te abres para que nadie pueda reconocerte y por las noches es cuando más apretado vives, en silencio, sin que te perciban, para que todo lo que pueda despuntar en lunas o estrellas de verdades, no le inquiete a nadie... todo se convierta en sueños, en fantasías... al final, no sea nada. Y... tal vez esté equivocada pero después de pensarlo mucho... ¿qué nombre le pondrías tú a esa flor que pudiendo ser bella y admirada, se queda dormida en los pétalos de sus entrañas y no se permite a sí mismo crecer lo suficiente para mostrar sus hojas repletas de la sabiduría que lleva su propia savia?
¿Qué nombre, en verdad le pondrías a un tallo que vive con temor el momento de abrir su corazón oprimido y mostrar su escondida esencia para perfumar con honestidad y sencillez el corazón de una dama?