(Cuentos de María Pelo Verde)
María salió a pasear, bien abrigada porque aunque era una hermosa mañana de primavera aún hacía mucho frío,caminaba subiendo una empinada cuesta cuando de pronto tropezó no sabía con qué y cayó al suelo; rodando, rodando llego a un extraño lugar.
La hierba era tan alta que casi le llegaba a las rodillas. Sin embargo los árboles eran todos pequeños. Las flores también eran pequeñas pero su aroma era intenso. Del cielo pendían jirones de nubes que se balanceaban intentando llegar hasta el agua que brotaba de una peña pero se deshacían antes de llegar a ella.
¡Qué extraño lugar!, penso María mientras caminaba apartando la hierba ya que no había senderos ni caminos.
De pronto oyo una voz, casi un susurro.
-Tengo sed-.
Tengo sed, tengo sed; ya no era un susurro era un coro de voces. María miró a su alrededor, eran los pequeños árboles los que hablaban.
Una gran piedra desviaba el agua de la fuente hacía otro lugar, hacía el inmenso jardín de una hermosa casa.
María pensó que aquello no era justo, de la peña brotaba un gran caudal de agua suficiente para regar el jardín y el lugar extraño. No podría mover la piedra ella sola, era enorme, tendría que pedir ayuda.
Aquella vez María no pidió ayuda a sus amigas las hadas.Se acercó a la fuente y llamó a sus amigos los topos. LOs topos estaban no muy lejos de allí y acudieron a la llamada de María.
-Teneis que ayudarme a desviar el agua de la fuente, la piedra es muy grande y no se puede quitar-.
Los topos se pusieron a trabajar y al poco tiempo varios canales de agua regaron el extraño lugar calmando la sed de los árboles.
María no encontraba el camino de regreso a su casa la hierba con el agua creció aún más y ahora casi le llegaba a la cintura.
Los jirones de nubes al ver que María estaba en apuros se entrelazaron unos con otros formando una especie de liana a la que se sujetó y llevándola por los aires la dejaron en el mismo lugar donde había tropezado.
Y...colorín colorado este cuento se ha acabado y el próximo no ha empezado.
Lébana: Al parecer fue la elegida para salvar un mágico lugar en apuros. Pues los árboles que proveían de oxígeno el lugar estaban muriendo y usted salvó todo un ecosistema... ¿Serían las Hadas quienes la condujeron hacia aquel lugar? ¡¡¡Felicidades es Usted toda una heroína!!! Salúdeme a sus amigos los topos y a las nubecitas. Muy lindo su cuentito, como siempre manteniendo la calidez que tanto admiro de Usted.