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Categoría: Infantiles

El niño y los clavos

En una casa muy humilde había una familia que era muy feliz, pero el pequeño de la casa era bastante malcriado porque siempre maltrataba a los demás a causa de su constante enojo, se peleaba con sus amigos, les decía cosas feas, cuando su madre lo llamaba para comer o para bañarse él estaba enojado, nunca quería hacer las cosas, ni levantar sus juguetes, ni absolutamente nada que le digan para hacer. Su padre veía con angustia como se comportaba su hijo a diario y entonces decidió darle una lección para que aprenda a ser una mejor persona antes que nada.

El padre del niño lo llamó para que lo ayude con una tarea, cuando el niño llegó con su padre este le dio clavos, un martillo y le dijo que debería ponerse a clavar un clavo cada vez que esté enojado y tenga ganas de decirle algo feo a una persona, esto serviría para desquitarse su enojo y a su vez para no decirle cosas feas a las personas que tanto lo quieren. El niño aceptó de muy mala gana, pero no podía negarse a realizar la labor que su padre le encomendó.

Acercándose a la cerca de atrás, el niño comenzó a clavar hasta 4 clavos al día, era impresionante, pero en la casa todos estaban más contentos ahora que era un niño educado con ellos. Con el paso de los días, el niño se dio cuenta que ya no estaba clavando clavos, ni tampoco se estaba enojando con nadie, era más fácil dejar de hablar mal que clavar clavos en la cerca. Habló con su padre y le dijo que hace días no clavaba nada y entonces la nueva tarea era que quitase un clavo por cada día sin mal humor.

El niño fue quitando uno a uno todos los clavos de la cerca y el padre orgulloso lo acompañó a la misma para enseñarle que hablarle mal a las personas es lo mismo que agredirlas de forma física, ellos reciben de cada palabra de enojo una herida que luego no se puede cerrar, como los agujeros que quedaron en la cerca por todos los clavos que se clavaron en ella. Tanto lo conmovió al joven, que nunca más volvió a hablarle mal a nadie. Es más, se convirtió en un pequeño muy obediente y siempre estuvo agradecido con su padre por todas las enseñanzas que le inculcó cuando era necesario hacerlo.

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