HabÃa una vez un niño que no sabÃa jugar. Se llamaba Pedro y vivÃa con sus padres en una gran casa. Su habitación era tan grande cómo un salón y estaba llena de juguetes, alguno de los que tenÃa eran 5 pelotas, dos trenes, 4 teléfonos, varios puzzles, 4 juegos de construcciones, 15 coches, 3 camiones, 2 triciclos, cubos, palas, moldes de arena, una carretilla y hasta una casa elevada. Aunque tenÃa muchos juguetes no sabÃa como jugar con ellos, no tenÃa a nadie que le enseñara a lanzar una pelota, como construir una torre o como hacer un castillo en la arena. Asà que un año para su cumpleaños pidió algo muy particular. Cuando su madre le preguntó que querÃa, Pedro le respondió que querÃa amigos, muchos amigos para que jugaran con sus juguetes y con él. Entonces sus papas comprendieron que Pedro ya no necesitaba más juguetes, lo que necesitaba era amiguitos con los que jugar.