La urraca se dio cuenta de que le faltaba una de sus monedas más preciadas, e hizo llamar a los mejores detectives del bosque, la Liebre y el Ratón. El ratón era algo más listo y sagaz que la liebre, asà que sus pistas y razonamientos le llevaron pronto al gran laberinto de túneles bajo el bosque. Al entrar, vio al señor topo, pero como el ratoncillo era muy tÃmido, no se atrevió a decirle nada, y anduvo por allà buscando la moneda. La liebre también era un gran detective, asà que poco después llegó allÃ, y como no era nada vergonzosa, lo primero que hizo fue preguntarle al topo si sabÃa donde estaba la moneda. El topo resultó estar encantado de guiarle porque la moneda llevaba tiempo molestándole, y finalmente la liebre se llevó la recompensa.
Pero el ratoncillo, que vio suceder todo aquello, aprendió mucho, y desde entonces nunca dejó que la timidez le estropeara su buen trabajo, y se convirtió en el mejor detective del bosque