Valeria es una niña de siete años. Es un poco más alta que sus compañeros de clase, tiene e; cabello rojo y los ojos color verdes. Es inquieta y traviesa. Si ve a un animal herido, sea perro, gato o pájaro lo adopta y se lo queda, no importa si tiene dueño o no.
Valeria siempre iba a casa de Don Nacho, un viejo amargado y grosero que no le gustaba la compañía humana. Su cabello es muy blanco, como la leche.
Para sorpresa de los vecinos, la aceptaba, al igual que un niño que lo visitaba hace dos meses. Ese niño lo visitaba todos los días, a veces se escuchaban los maullidos de un gato, maullidos que te ponían la piel de gallina y te hacía sentir escalofrío. Un día el niño desapareció, sólo encontraron un rosario casi destruido. El rosario era del niño.
Los vecinos trataron de advertirle al niño que no se acercara, pero no hizo caso. Cuando el niño se dio cuenta de su error ya era muy tarde…
Un día, Valeria encontró un gato herido. Era un gato blanco, de pelo largo y ojos amarillos. Como era de esperarse, Valeria se lo llevó a su casa para curarlo. Valeria le dio al gato croquetas de su último gato, pero este no los aceptó. Le ofreció leche y tampoco.
Estaba a punto de rendirse cuando le dio un pollo y el gato se lo comió muy rápido. El gato maulló y la madre de Valeria, que en ese momento entraba a la cocina, sintió miedo.
—mamá. ¿Qué pasa?— Dijo Valeria— Jamás habías sentido miedo al maullido de un gato.
—Hija, sabes que odio a los gatos, no sabes que son brujas.
—Si, pero las brujas son gatos negros, y este es blanco.
—Lo mismo dijiste con el pasado.
—Mamá, acuérdate que los gatos eran dioses en Egipto.
—Si, ya me acordé. ¡Ah, y no le des de nuestro pollo al gato, dale de las croquetas.
Mas tarde, ese día, Valeria paseaba a su gato. Ella quería que don Nacho conociera a su nueva mascota. Estaban a punto de llegar, cuando el gato se escapó de los brazos de Valeria. Lo empezó a seguir, pero el gato corría más rápido que ella.
El gato se escondió en la casa de Don Nacho, Valeria creía que Don Nacho era el dueño de su gato. Cuando llegó a la casa de Don Nacho, lo primero que hizo fue preguntar sobre su gato.
—No, Valeria, yo no he visto ningún gato.— dijo Don Nacho. Valeria siempre se fijaba en la apariencia de la gente y lo siguiente que preguntó fue:
—Don Nacho, has engordado, y te ves más gordo, ¿qué te hiciste?
—Nada, en verdad, parece que necesitas descansar, Valeria.– dijo Don Nacho sarcásticamente.
Para Valeria, Don nacho estaba mintiendo, pero ¿cómo averiguar la verdad?
El siguiente día, era sábado, y Valeria fue al parque, como solía hacerlo. Ella siempre jugaba con su amiga Sandra. Valeria le dijo sobre el gato que encontró la semana pasada.
—Vale, te cuidado. He escuchado que ese gato mató a un niño.— dijo Sandra.
—Sí, ¿cómo lo sabes?— dijo Valeria.
—Ese niño era mi vecino. Él tenía un gato como el tuyo, completamente blanco y con mucho pelo. Un día el niño desapareció.
—Sandra, el niño se mudó, no te acuerdas.— dijo Valeria.
—Déjame terminar— dijo Sandra— El gato empezó a dominar al niño, es decir, cada día, el niño comía menos, dormía menos, todo lo que hacía era para el gato.. Un día, el gato atacó al niño. Por eso se mudaron, quieren olvidarse del gato, e su hijo, quieren ocultar la muerte de su hijo.
Primera parte de “El gato hechicero” si te gustó, manda tus comentarios para poner la segunda parte…
primero si vas a escribir un cuento y lo clasificas en "terror" que de un poco de miedo.espero que la 2da parte sea mejor.