Una noche frÃa como tantas en este invierno cruel en Argentina,y como otras tantas se encontraron frente a la p.c.
HabÃan decidido conocerse.El le propuso un encuentro en su ciudad,a lo que ella se negó por cuestión de distancia,no querÃa ser ella quien viajara al encuentro,asà fue que le dijo que fuera él quien viajara.
HabÃan hablado muchas veces,mejor dicho se habÃan comunicado,hubo intercambio de fotos como en estos casos de encuentros por internet.
Pero las fotos que él enviaba,eran al pie de la cordillera,con mucho abrigo y lejos,no divisaba bien su rostro.
Recuerda que pidió verlo por cámara,faltando sólo horas para ese encuentro.
La imagen de ese hombre,la trastornó,fue tener a su padre frente a ella,él habÃa fallecido muchos años atrás.
Quedó helada ante esa imagen.Sólo dijo:sos mi papá,a lo que él no respondió.Le preguntó si fumaba,que lo hiciera ante la cámara,al hacerlo él,ella creyó morir,era su padre quien estaba frente a frente.
No podÃa continuar,sacó la imagen de su vista y le explicó los motivos,a los que él le contestó no muy amable,no soy tu padre!
También habÃa alguien con ella en ese momento,hizo que lo mirara también confirmando lo que ella veÃa.
Su corazón se aceleró al volver a verlo,todo le mostraba un hombre igual a quien en vida fue su papá.
IncreÃblemente iguales,hasta los gestos,todo lo que vió le trajo recuerdos de años atrás,cuando aún estaba con ella.
Pasado ese primer impacto,fue como acostumbrarse a verlo,como si todo fuese obra del destino,de que debÃan encontrarse,de que no podÃan dejar pasar más el tiempo,sin conocerse.
Ahà confirmaron la fecha del encuentro,que serÃa sólo en dÃas.
Ella esperaba con ansias ese encuentro,ahora con la simple curiosidad de verlo personalmente.
Llegó el dÃa en que él llegó a verla.
Su arribo a la ciudad de ella fué en horario establecido,ella lo esperaba con el corazón latiéndole cada vez más.
Cuando lo vió aparecer,sintió que las piernas la abandonarÃan en cualquier momento,era como ir al encuentro de su padre.
Como pudo se separó de la pared en la que estaba afirmada,temiendo caer en cualquier momento al piso.
Se fundieron en un abrazo largo,cálido,donde las lágrimas no dejaron de caer.Se sintió dichosa de esa persona que ella consideraba,un clon de su papá.
Hay cosas en la vida que no le encontramos explicación,como ésto por ejemplo.
Cosas que no sabes si es obra del destino o qué sé yo que,pero pasan,existen los clones?
Es éste uno?,o simplemente es algo irreal?
Hoy siguen juntos,pero siempre sus conversaciones giran al destino que quiso que ésto sucediera.
Cuando ella mostró fotos de su hombre a su familia,grande fue la sorpresa de su madre al verlo,dijo "es Nando",sin embargo la reacción de su hermano al verla,fue más dolorosa,miró y se puso blanco,levantándose con los ojos humedecidos por las lágrimas sólo dejó la foto en la mesa.
Quiere decir que no sólo ella veÃa el parecido increÃble,sino los suyos experimentaron la misma sensación.
Aún no se explica qué es ésto,sólo vive gozando de este hombre,han hablado miles de veces del tema pero no le encuentran explicación,sobre todo el gran deseo de él de no abandonarla,de que siempre a partir de este encuentro,ella no vuelva a estar sola.
Hay algo muy fuerte que los une,él dice que el destino quiso que ésto pasara,aunque a veces se siente con una ternura inusitada hacia ella.
Por ésto siguen juntos aún?
No se explican las causas,pero que no pueden ni quieren separarse,es lo concreto.
Aunque este destino les esté jugando una mala pasada,ella a pesar de todo,lo sigue amando.
Querida Zulema: yo antes leà tu cuento y califiqué con un 10. No quise comentar, porque la idea de incesto prevalecÃa sobre cualquier otro pensamiento. Sin embargo, tanto antes como ahora, en que lo he releÃdo, ha vuelto a mi mente el paralelismo que descubrà entre tu historia y lo que me ocurrió visitando la ciudad de Praga, en que el guÃa que nos acompañaba tenÃa un parecido tan exacto con mi hermano Ramón, en lo fÃsico y hasta en los gestos, que estuve tentado de preguntarle si su madre habÃa estado en España, por si hubiera podido tener algún desliz con mi padre. Pero el respeto propio y ajeno evitó cayera en tan osada e inconveniente indagación. Un fuerte abrazo, Angel ("El destino... éxiste?", de Zulema