Nota:pensaba dar un final a El último palacio de los ángeles con El ángel que cayó en mis brazos ;¿entonces esto es una continuación? . No , porque no es necesario leer las historias anteriores para entender este pequeño relato .
Estaba sentando en su vieja silla viendo el tiempo pasar , nada era eterno y con el tiempo quien revosó de juventud plena ahora era viejo y solo sabÃa añorar el tiempo perdido que llora nuestros errores ... El anciano se preguntó por qué dejó escapar su vida , por qué no se enamoró , tuvó hijos para asà tener alguien que lamentase su muerte . Estaba claro que su destino era esperar al último ángel sobre la tierra desde antes de que viera luz en el mundo , pero aún no entendÃa muchas cosas ; como si alguna vez Eria perderÃa su cara de niña , si crecerÃa y morirÃa como todos los seres .
Cuando era un tierno bebé , Eria fue arrebatada de una muerte segura por un misterioso caballero que la entregó al brujo , y la pequeña creció revestida en una mentira necesaria para su existencia ; pues hasta ella misma desconocÃa su origen verdadero . Y todo porque Eria nació en el último palacio imperial , donde se refugiaban los pocos ángeles que permanecieron a pesar de las guerras por el poder.Exacto , la joven de escasos 16 años era un ángel , pero el anciano le hizo creer que era su nieta para protegerla ya que estos seres habÃan sido casi exterminados siglos atrás .
Alguien interrumpió sus tristes dilemas sobre la evocación del transcurso de la vida dejando entrar la luz de un hermoso amanecer en su pequeña y siempre llena de trastos cabaña .
- Buenos dÃas abuelo - susurró una voz melodiosa .
El viejo brujo respondió con una sonrisa lejana ; en su mente apareció el amargo temor
de que no pudiese protegerla siempre ,mas ocultó bajó una falsa naturalidad esos pensamientos que tanto le aturdÃan .
La muchacha , intuyó como otras veces una profunda pena dentro del canoso brujo que nunca llegaba adivinar , y como igualmente sabÃa que no obtendrÃa una respuesta se calló y prosiguió con su rutina diaria como si nada sucediese .
Ya casi al mediodÃa , el anciano sugirió que como otras veces , le acompañará al pueblo a por algunas cosas . Como era costumbre , una joven asà nunca pasaba desapercibida , más de un hombre sentÃa el arrebatador deseo de acercarse a ella , no obstante bastaba una sola mirada del brujo del bosque para que todos temiesen una maldición si se acercaban a su nieta .
De este modo , el dÃa pareció transcurrir sin anomalÃas ni sucesos que lamentar . A la tarde el anciano brujo reunió una nueva piña de niños ansiosos por escuchar las historias de éste ; pero Eria habÃa escuchado demasiados relatos suyos y el que contaba ese dÃa no era nuevo para ella , con lo cual decidió pasear sola un rato por el pueblo y sus proximidades .
Fue peder de vista en la lejanÃa del horizonte a su abuelo cunado notó que a algunos metros habÃa otra reunión de gente curiosa ... Curiosa quiso averiguar de que se trataba y con disimulo se acercó a observar . Y justo en ese instante el cÃrculo de muchedumbre se abrió , apareciendo ante sus brillantes ojos esmeraldas el causante :
al parecer , un forastero se habÃa acercado hasta aquella aldea olvidada , un sucueso que pocas veces se repetÃa ; pero no era normal tanto revuelo ... Eria lo vió de cerca , no tendrÃa más de 20 años , iba armado como un guerrero y tenia el cabello y los ojos de un extraordinario color cielo noche , entonces creyó saber la razón del algarabÃo ; seguramente llamó la atención de las chicas jóvenes porque resultaba guapo , o al menos eso creyó .
Sin embargo al pasar por su lado , el joven guerrero lanzó una mirada fria y acusadora a la chica , como si hubiese visto algo en ella durAante unos instantes no dejó de observarla con cierta mezquindad . Esa forma inquietante de acusarla de algún crimen con la mirada le asustó tanto que un sexto sentido le movió a salir corriendo de allà , con una gran inquietud en su corazón .
El resto del dÃa no se separó del brujo hasta llegar ya caÃda la esfera dorada de los cielos a la cabaña del bosque y una vez sintió que el anciano descansaba en su estancia salió despacito al bosque ... Era en las noches iluminadas por una luz tan hermosa como la de la luna que soñaba con tocar las estrellas y asà miraba el cielo , paseando por los senderos donde se veÃa con claridad la bóveda celeste .
Además habÃa siempre una sensación de añoranza en su interior que le guiaba en su pasos a lo más profundo de aquel bosque , aunque su miedo a perderse le impedÃa llegar a ese lugar.
Esa vez se preguntó con melancolÃa a donde le arrastrarÃan sus pasos , y si debÃa temer su destino ; de modo que en un arrebató el impulso de seguir su instinto fue mayor y quiso saber que se ocultaba en la profundidad del extenso boscaje ; y con tan solo el aura de la bella luna , recorrió senderos y terrenos abruptos , a veces casi inacesibles . Y a cada paso se sentÃa cada vez más cerca de ella misma ...
De pronto ; su alma se encogió de un dolor del cual desconocÃa la razón cuando en medio de la nada aparecieron las inmensas ruinas de una tremenda fortaleza , un palacio tan grande y blanco que jamás imaginó que existiera algo asà de bello ; pues aún en ruinas , desolado y triste , era bello .
Y en medio de esa escena un sentimiento de agonÃa la envolvió , convirtiendo su alma en cristal quebrado .
- Siento que yo ya he estado aquà antes , es como si perteneciese a estas ruinas ...
Y entonces una voz frÃa le devolvió el sentido a sus espaldas :
- Pues claro que te es familiar : tú naciste aquà , o es que acaso no tienes memoria de ello .
Rauda , Eria se giró y comprobó que quien le dijo eso era el mismo joven que despertó sus temores con solo mirarla aquella tarde en el pueblecito ; y creyendo haber tendido su propia trampa , no tuvo valor de escapar siquiera ... La frÃa voz del joven herÃa y confundÃa aún más a la joven ; ya que aún no comprendÃa porque estaba allà .
- ¿ Yo nacà aquà ? ¿ Quien eres ?
- Soy un cazador de ángeles y mi misión es acabar con todos los seres de esa naturaleza que aún quedan vivos en el mundo .
Confundida y con lágrimas en los ojos se atrevió a preguntar :
- ¿ Y que es lo que quieres de mà entonces ?
El cazador adquirió un gesto de sorpresa :
- ¿ Es posible que lo ignores ? Tú eres un ángel .Y yo debo cumplir mi misión ...
Aturdida , Eria no supo si debÃa creer nada de lo que el le decÃa pero el prosiguió :
- Entrégame tus alas .
En ese intenso instante , dos lágrimas bañaron su rostro como perlas del mar , llenas de pureza ; y la expresión inerte de aquel jovencomenzó a adquirir su verdaderatonalidad , dejando escapar a través de sus ojos los amargos remordimientos que atormentaban a su alma desde tiempos remotos . La muchacha ya no estaba atemorizada , sino compadecida por su alma castigada de un guerrero que ya no querÃa luchar .
- ¿ Quien te obliga a matar ángeles ? - se precipitó a decir Eria .
- Eso da igual , solo sé que si mueres , al fin , yo podré morir y descansar en paz .
De pronto , el joven mostró su lado más vulnerable , pues sin poder remediarlo cayó malherido a sus pies ; mostrando una herida reciente de alguna batalla que le hacÃa agonizar .
- ¿ No lo entiendes ? Estoy herido de muerte pero no puedo morir hasta que cumpla mi destino , por ello sufro este dolor sin poder saborearla paz de la vida del más allá .
Compadecida , la joven llevó al cazador como pudo hasta la cabaña del brujo , pensando que podÃa curarle .
Allà el brujo hizó lo posible por sanar las heridas , a pesar de que parecÃan ser incurables ... Además , con una profunda pena en el alma tuvo que confesar a Eria que en realidad era un ángel y lo más probable era que toda su familia hubiese muerto en aquel incendio en el último palacio imperial .
La chica no lloró , solo sintió alivió al conocer la verdad y una añoranza profunda que , en el fondo siempre supo ; sin embargo , tomó la decisión de entregar sus alas al cazador ,pues sentÃa tal compasión por él que no le importaba morir .
El brujo , por supuesto , se opuso a tal decisión pues la querÃa como una hija y si ella morÃa su viejo corazón no resistirÃa la soledad ; por ello propuso que si conseguÃa sanar las heridas del joven la dejarÃa en paz .
Era una carrera contrarreloj ,las heridas no sanaban y él no morÃa pero lo intentó con todas sus fuerzas durante dÃas ,semanas e incluso meses . Y cuando tuvo que admitir su derrota el anciano con el alma hecha pedazos comprobó que para entonces , el bello ángel se habÃa enamorado de Zalats , que asà se llamaba el cazador . Era una situación isostenible , de modo que un dÃa decidió aliviar Eria el sufrimiento de Zalats , y cogiendo su mano en un gesto tierno derramó sus lágrimas sobre las heridas plegando sus hermosas alas blancas , que casi cegaban con su aura divina la vista de lo bellas que eran . En ese instante sanaron sus heridas milagrosamente ...Aún asà ,ella estaba dispuesta a entregar su vida para darle a Zalats la paz que tanto querÃa .
El anciano pensó algo para evitarlo y se dió cuenta de algo increible .
- ¡ Qué ciego he estado todo este tiempo ! - exclamó el anciano soltando una carcajada - Tu , Zalats , nunca has querido matar a Eria , solo cuando estuviste herido de muerte volviste porque no podÃas soportarlo porque hace dieciseÃs años tu fuiste el guerrero inmortal que compadecido dejaste en mis brazos al último ángel sobre la tierra . Y si no acabaste con ella antes se que ahora tendrás menos valor para hacerlo , porque creo pensar que sientes algo más que compasión por Eria .
Efectivamente , Zalats no negó ese hecho y a los pocos dÃas se marchó en la oscuridad como un fatasma . Sin embargo , el lazo que habÃa entre los dos jóvenes era demasiado fuerte y entre lágrimas profundas Eria le rogó comprensión y perdón al anciano , que con el corazón roto la vió partir en busca de su amado .
No tardó demasiado en encontrarlo ...
- ¿ Qué haces aquà ? - le reprochó Zalats - Vuelve con el brujo , es tu única familia y yo no tengo vida . ¿ No ves que soy un hombre herrante , que no controlo mi destino y nunca podré morir si no te mato ?
Con su sonrisa más dulce , el ángel respondió :
- Quiero ser tu ángel de la guarda . Sé que al final hemos de morir los dos , y hasta que ese dÃa llegue te haré compañÃa siempre .