Hace muchos años, mientras la vieja Europa luchaba por despertar de la pesadilla que habÃa significado la Edad Media, en Ãfrica, un repentino y sorprendente acontecimiento turbó la apacible existencia de los Mwanga, un pueblo de las áridas estepas septentrionales de Uganda.
Una noche, varios miembros de la tribu observaron cómo "una estrella moribunda" se desprendÃa del cielo. Intrigados, fueron a ver al hechicero, que presagió malos augurios para su gente. Tres guerreros salieron del poblado en busca de la estrella, pero cuando llegaron al lugar del impacto, encontraron el huevo de un animal que no conocÃan. Éste era muy grande y de un color similar al de la sangre. Y estaba abierto. Temiendo que los espÃritus malignos hubieran enviado un ser de las profundidades para atacar a la tribu, volvieron rápidamente al poblado.
Al dÃa siguiente, poco después de que despuntara el alba, los Mwanga recibieron una visita. Se trataba de un mono grande y oscuro que caminaba sobre las cuatro patas e, increÃblemente, que hablaba. Al principio temieron de él, pero viendo que el hombre-mono no presentaba el menor rasgo de hostilidad, enseguida lo aceptaron en el poblado. Después vinieron las preguntas, de dónde venÃa, quién le habÃa enseñado a hablar, etc.
Entonces les habló asÃ:
- Quién soy no importa, porque no tengo nombre. Vengo de lejos, de un mundo perdido en la eternidad del universo, donde una sociedad injusta y totalitaria me persiguió por un crimen que no habÃa cometido. Soy, por tanto, un fugitivo, y el artefacto que encontrastéis anoche es mi vehÃculo. Durante largo tiempo, vagué por el espacio sin rumbo, sin esperanza, llorando no poder volver jamás a mi hogar, hasta que de pronto, casualmente, encontré este planeta.
Esta historia sorprendió mucho a los Mwanga, que a partir de entonces empezaron a llamarle "Mono de las Estrellas".
Durante los años posteriores, el fugitivo convivió con la tribu, a la que llegó a tomar un gran aprecio. Les habló de su mundo, de las maravillas y males que encerraba, de su familia, etc., y les enseñó muchas cosas que los Mwanga no sabÃan, conocimientos de medicina, de astronomÃa,.....
Tanto fue el respeto y la admiración que sentÃan por él que llegaron a nombrarlo jefe de la tribu. Pero esta decisión no gustó a todos y pronto surgieron aires reaccionarios, que con el tiempo se convirtieron en conspiración. Sin embargo, ésta fracasó, y los conspiradores, liderados por el anterior jefe, fueron desterrados.
Entonces la vida siguió en el poblado de los Mwanga como lo habÃa hecho siempre, en una paz y tranquilidad absolutas.
Ciegos por el deseo de venganza, los conspiradores acudieron al poblado de los Nyerere, sus eternos enemigos, para jurarles lealtad y después, con sutileza y paciencia, incitarlos a una guerra abierta con los Mwanga.
La guerra no tardó en producirse.
Los Mwanga, acaudillados por el noble "mono", lucharon con gran valor y tras dÃas de dura batalla, lograron derrotar a sus enemigos. Fue tan aplastante su victoria que los Nyerere regresaron a su poblado profundamente avergonzados. Como consecuencia de esta derrota, decidieron no arriesgarse a volver a atacar jamás a los Mwanga, y además, culpándoles de haber sido los responsables indirectos, expulsaron de sus tierras a los conspiradores, que acabaron perdiéndose en el horizonte para siempre.
Dos años después de la guerra la muerte le sobrevino al "Mono de las Estrellas". Llorado por sus súbditos y amigos, fue enterrado como exigÃa la tradición y su cargo lo pasó a ocupar un joven guerrero que habÃa sido nombrado por él mismo después de la guerra, por haber sido el más valiente de los guerreros Mwanga. Luego, y como exigÃa otra tradición, nadie volvió a hablar de él, y pronto fue olvidado.
Poco después de su muerte, la nave en la que habÃa llegado a la Tierra desapareció de la estepa, y ni los Mwanga ni los Nyerere se la habÃan llevado.....
Lo mas importante de un cuento, es su final, debe ser abrupto , inesperado, y este tiene ese final.¡sigue adelante!