Cuento de María Pelo Verde
Amaneció un nuevo día y el cielo seguía teniendo un color gris. Las nubes estaban tristes, ya no eran esponjosas, ni tenían formas de animales, de pájaros o de alas de ángeles.
El hada de las Nubes pidió permiso a la Reina de las hadas para bajar a la tierra, sabía cómo devolver el color azul al cielo.
Al llegar la noche se puso al lado de la cama de una Lágrima Azul y fue recogiendo todas las lágrimas que vertía durante el sueño.
Al amanecer fue esparciendo por el cielo las lágrimas y a su contacto el cielo se tornó de un azul brillante, intenso y las nubes flotando como algodón se desplazaban por él como si bailaran.
Y... colorín colorado este cuento se ha acabado.
Sí, es una suerte que el hada de las nubes pueda devolver al cielo su color azul. Es una suerte tener una Lágrima Azul que derrama esas lágrimas tan preciosas con ese poder mágico en las manos del hada de las nubes. Es una suerte tener en esta página a escritores y escritoras de la altura de Lébana que nos permiten volver a creer en las hadas y en la fuerza de la fantasía. El color del cielo, Lébana.