Era media noche y no recuerdo si soñaba o dormía, pero, cuando abrí los ojos, era media noche.
Todo estaba oscuro pero podía divisar los contornos de los objetos de mi cuarto... Estaban mis libros, los sillones, las ventanas, y en un esquina de mi televisor.
Lo miré con atención y, a oscuras, busqué el control hasta encontrarlo al borde de una mesa... Lo cogí con mis manos y, sentado confortablemente sobre un sillón, prendí la televisión...
Pasaban una película en blanco y negro. Trataba de un hombre que a media noche miraba la televisión sentado sobre un sillón...
Era una visión triste, fría, no había música; solo el hombre, la televisión, los ruidos de la calle... Me puse más atento y observé que el hombre de la televisión, observaba una película en donde un hombre a media noche, sentado sobre un sillón, miraba la televisión...
Todo sería coincidencia, sino fuera porque cuando quise apagarlo, no se pudo... Me levanté, y el hombre de la televisión, y todos los demás hombres, también lo hicieron... Lívido, solté el control y traté de escapar de mi cuarto, pero la puerta sellada.
Timidamente me acerqué al televisor, y todos ellos me miraron con rostros angustiados, esperando que yo acabara esta pesadilla... De pronto, recordé el enchufe, lo jalé, pero nada... Lleno de odio e importencia, cogí el aparato, lo tiré por la ventana de mi cuarto y cayó en mitad de la pista haciendo un ruido terrible que despertó a todos los vecinos del edificio, y, también, de los demás edificios circundantes...
Prendí la luz de mi cuarto, me acerqué a la ventana y vi que todos los vecinos se acercaban a sus ventanas con sus cuartos encendidos... Curiosamente saqué un poco mas mi cabeza, y vi que ellos también lo hicieron. Me puse frío al ver que todos teníamos el mismo rostro... Era media noche y no recuerdo si soñaba o dormía cuando abrí los ojos...
Mon 10/06/04