Desperté a media noche, y no se escuchaba mas que los ronquidos de mi familia y de mi perro en toda la casa... No tenía sueño, y decidí ver el amanecer.
Salí de la cama, cubrí mi cuerpo con una sábana y salí a pasear por el pueblo... Todo estaba oscuro, no había luna; solo se escuchaba el canto de los grillos, el siseo quieto de los arboles ante la noche azabache. Era hermoso, y detuve el paseo un momento para escucharlos...
Seguí caminando hasta llegar a un río que detuvo mi paseo. Su fluido continuo de sus aguas y el rumor de sus humedas piedras, me cautivó... Entré al río hasta sumergir mis piernas. Me encantó su fuerza, su muda promesa y me dejé arrastrar como una balsa, como un ser perdido en el mundo...
De pronto, sus aguas comenzaron a empujarme contra sus piedras; aun así, no temí y me solté a sus humedos brazos... "Soy uno con el río" ; me dije. Luego, perdí la conciencia...
Cuando abrí los ojos, estaba en la orilla, mojado, con frío...; mientras el sol, el ruido de las gentes del pueblo, los insectos, me avisaban que el día estaba ocurriendo.
Caminé hacia mi hogar con una sonrisa en los labios, mientras la gente me miraba en silencio, murmurando: "El loco, el loco, el loco...".
Joe 18/04/04