EL LECTOR
Es que si uno está atento, contemplando el cambio constante que le ocurre y "ocurre", uno queda asombrado.
Puedes ver miles de veces una hoja en blanco, y siempre sientes que hay "alguien" que te empuja e increpa:
- Tienes algo que decirme... Escríbelo.
Y escribes sin saber que estás tocando a un ser vivo y claro. Y tal como si tiraras una piedra a un tranquilo lago, así sientes que el efecto del sentimiento se propaga a través de tu profundo pozo interior, formándose bellas ondulaciones que tienen siempre significado. Pues si el sentimiento no es más que el eco del interior de cada ser, entonces lo escrito es su ola que llega constantemente a las secas arenas del lector, de aquel que anhela sentir que no es el único que anhela bañarse en su océano interior.
Hay más como él, hay más como tu, hay mas como yo...
16/11/03