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Dos signos y un destino

Había una vez dos signos, el más (+) y el menos (-).

El más (+), como su signo indica, era el más positivo, siempre andaba con los brazos abiertos, buscando a quien abrazar, siempre alegre, siempre despierto y divertido.

El menos (-), por el contrario, era un signo más negativo. Siempre se le podía ver de brazos cruzados, gesto hosco y actitud plana y decaida, siempre tan bajo, tan tumbado y tan abatido.

Al ser signos tan opuestos siempre andaban discutiendo sobre muchas cosas, hasta que un buen día, ambos signos decidieron disputar una carrera.

Vamos a ver, dijo el signo más (+), quién llegue antes a ese árbol caído gana!!! y a partir de ese momento será declarado el signo más importante de todos los signos y su opinión prevalecerá siempre ¿de acuerdo?

El signo más (+) siempre era el más abusivo y sabía perfectamente que él podía apañárselas muy bien para caminar y llegar hasta el árbol, pues su pie largo se lo permitía, y si se inclinaba apoyaría dos pies e iría más rápido, mientras que el signo menos (-) siendo más desfavorecido, era difícil que pudiera llegar antes y solo lograría alcanzar la meta arrastrándose. Sin empezar la carrera, estaba vencido.

Pero para sorpresa del signo más (+) el signo menos (-) le dijo: de acuerdo, apostemos a ver quién llega antes.

El signo más (+) estaba eufórico pues pensaba que aquella carrera para él era pan comido y que el signo menos (-) había sido muy ingenuo creyendo que lo ganaría. Dispuestos en la línea de salida ambos signos contaron hasta tres y... ¡¡comenzaron tan peliculiar carrera!!.

El signo más (+) viendo su superioridad comenzó por dar pequeños saltitos mientras se reía del pobre signo menos que a duras penas podía arrastrarse unos milímetros.

Tan entretenido en sus cosas el signo más (+)comenzó a bailar y a divertir al público que allí se había reunido. ¡Mirad! ¡¡puedo ser un molino de viento!! y diciendo esto comenzó a girar y girar... Mirad ahora! gritaba, también puedo ser un signo de multiplicar y diciendo estó se inclinó un poco formando una equis (x). Y si me estiró, prosiguió el signo más (+) seré una cruz y todos se arrodillarán al verme!!.
Y ¿qué me decís ahora??? siendo una equis puedo dar vueltas y vueltas y convertirme en una rueda y diciendo esto comenzó a girar y girar rodando por el suelo.

Mientras continuaba con sus aspavientos, el signo menos (-) viendo lo que hacía y decía el signo (+) tuvo una idea. Y entonces llamó a dos amigos que tenía, que eran muy positivos y les explicó al oído su idea. Ambos signos formaron entonces dos ruedas ante él, el signo menos (-) trepó sobre ellos y se quedó tumbado, como era su naturaleza no tuvo que hacer esfuerzos, y a modo de simular un carrito de dos ruedas comenzaron velozmente a emprender una curiosa carrera.

El signo positivo (+) seguía formando figuras y entreteniendo a los presentes y no se había percatado de lo que estaba haciendo el signo negativo (-). Para cuando quiso darse cuenta el signo menos (-) ya casi estaba llegando a la meta, aquel árbol caido.

Entonces tratando de ganar aquella carrera que se complicaba por la astucia del signo negativo y viendo que se había entrenido demasiado y ya lo tenía difícil, el signo positivo (+) llamó al hermano mayor del signo Multiplicación (X), una enorme aspa que utilizó de catapulta para salir multiplicándose por los aires y atravesar la distancia que le separaba hasta la meta y fue a caer sobre el árbol caído ganando así la ansiada carrera.

¡He ganado!, ¡¡he ganado!!! gritó con júbilo el signo positivo (+).

Pero ¿sabéis una cosa amigos?, nadie se acercó a felicitar al signo positivo pues todos andaban dando vítores y felicitando a quien había sido tan original de haber construido un carro, apoyándose en su imaginación y ayudado por signos positivos.

Muy confundido y con vanidad el signo positivo (+) se acercó a hablarle al signo negativo (-) diciéndole de esta manera:

No comprendo porqué te alaban a ti, yo he sido quién ganó la carrera, yo soy por tanto el signo más importante y no tú.

Entonces el signo negativo mirándole a los ojos le dijo:

Por la unión de los contrarios se alcanza la fuerza necesaria para no sentirse nunca vencido.
Y tienes razón, has ganado tú esta absurda carrera, pues siempre debe ser más importante en la vida, lo positivo.


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Moraleja del autor: Busca siempre ante la adversidad un rasgo positivo (lo hay).
Aprovecha lo que la vida te ofrece y no te sientas vencido.

Pues de verdad lo digo: no es vencedor quien gana, sino quien no se da por vencido.
Datos del Cuento
  • Categoría: Educativos
  • Media: 5.42
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1 comentarios. Página 1 de 1
Juana
invitado-Juana 05-11-2007 00:00:00

Siempre positivo multiplicás las probabilidades para vencer. Si sos negativo y buscás que otros corran por vos siempre serás perdedor.