Amanece y Don Panchito todavía no a podido conciliar el sueño a estado piense y piense toda la noche en su difuntita esposa que paz descanse, cada que se llega la fecha en que se cumple el año de su fallecimiento le pasa lo mismo no duerme a veces desde varios días antes nomás de estarla recordando todo el tiempo.
Don Panchito se levanta y todo cansado por la falta de sueño va a la cocina y se prepara el café e instintivamente camina a la ventana se sienta en su silla y enciende un cigarro, se soba los brazos porque siente un poco de frío y se queda como dándose un abrazo, da una fumada a su cigarro y suelta el humo muy lentamente sigue pensando en su difunta esposa que Dios la tenga en su Santa Gloria.
Las lagrimas brotan de sus ojos casi sin darse cuenta, mezclándose con sus recuerdos y el humo del cigarro pero él permanece inmóvil con los brazos cruzados como para ahuyentar el frió que siente mas que en el cuerpo en el alma de tanto recordar a su difuntita en su interior se alimenta el frió del pesar que siente porque no esta a su lado la compañera de toda su vida que le diera a sus hijos y tantos momentos que desde ayer a recordado como una película.
De pronto sonríe y se seca las lagrimas menea la cabeza y piensa para sus adentros, gracias muchas gracias viejita por todos los años que me diste y por los hijos que gracias a Dios y a ti han salido buenos que todavía nos quieren y que siempre están al tanto de este pobre viejo para que no le falte nada gracias, muchas gracias.