Cuanto he callado sin probabilidad de recordarlo ahora para hacerte feliz, y hablarte de nuestras vidas cuando fuimos hermanos y todo nos brindaba felicidad.
Las nueces de matiz cafe, todo lo que me enseñabas cuando ciego todavÃa solo podÃa sentir tu piel calida mientras lamÃa mis labios para guardar ese sabor.
Muhas miradas que no te deje encontrar por temor a tu desprecio, a la resignación de que no las respondieras como yo lo esperaba ( ¡Quiza lo necesitaba!).
Un cosmos repleto de sueño, de agotada fantasÃa que no regresara nunca mi bien.
Un terrible temor a no ser capaz de seguir tus pasos, o la risa que escapaba de la comprensión hasta el la frágil soledad de los muertos donde el follaje senil me reprochaba los defectos de mi alma.
Tan indefenso es el paisaje que surge entre nosotros, que es dificil hayar el error o el acierto, asà que confio en aquello que no conozco...
Que armonia en la escritura. Palabras que te llevan al sentir y dicen mucho en ideas. Felicidades