Cuando tú callas, las flores no florecen junto a tu casa, te imploran, se arrastran, las estaciones no llegan despacio, como una exhalación... pasan, los árboles no viven felizmente plantados, entristecidos se plantan o tal vez, sin que tú los veas, se desplantan de sus raíces apenas callas. Y la ciudad se vuelve gris, las aceras se desparraman en ríos de silenciosa lava de pensamientos confusos, las carreteras se retuercen, se pierden serpenteando en caminos, se entrelazan, surge el caos, el estruendo, se rasga el paisaje, todo se acobarda, nadie pone rumbo cierto al calor de su casa, el entorno se hiere, se hunde, se enfada, todo a tu alrededor se lastima de incertidumbre... cuando tú callas.
Cuando tú callas, el Mar, ¡atrévete a mirarlo de frente desde tu casa!! se embravece por dentro, las olas en las rocas de cualquier playa, salpican no con verdades sino con agua, cuando tú callas las estrellas brillan menos, y la luna se esconde a tus ojos, se acobarda, pues no quiere ver cómo desgastas su luz de excusas creyendo que de nuevo, tras temporada calmada, te escribo loca, posesa o poseída por fantasmas... desesperada, solo porque yo pido el respeto y compasión y nadie me da... lo que a tí a manos llenas te regalan sin decir nada.
Cuando ya no puedo más... cuando ya todo me sobrepasa, entonces voy y te escribo y te imploro y te desgasto la mirada con razonamientos que te apabullan y te encogen el alma... pero de repente... sin saber cómo lo haces todo se calma, todo se enmudece, se aisla, se aparta... ¡casualidad! gritan los más osados, ¡se compadece de ti!, comentan los más tolerantes... ¡justicia!, equilibrio! tan solo pedía eso!! estalla en mi alma.
Cuando tú callas... yo... comprendo la casual unión que se cose prieta entre tus deseos y esas puntadas de palabras. Pero no importa, al menos le pones paz a mi vida esos instantes en que te pido quietud, tragando mi orgullo a ser rechazada. Yo no sé qué haces, de qué forma todo lo calmas sin decir nada... pero sé lo fácil que te resulta poner un pie en mitad de la nada, a medio camino entre la justicia y la esperanza... por eso te lo pido... porque eres el único al que le consienten todo... como un niño mimado que no necesita entregar respuesta, ni obligación, ni ganas. Si tú eres ambiguo, si tú inquietas, si no eres claro, si te evades o te inflamas... yo sufro en mi el motivo de esa venganza.
Lloro que no comprendas que cuando tú callas... es cuando, por la quietud de un respeto, pedido a escondidas, implorado con cansancio de silencios, con lágrimas... he de darte, como si todo te lo debiera, las gracias.
Mi corazón al menos se alivia una temporada de los gestos insensibles que me regalan.
Cuando tú callas... cuando tú callas!!.. la lluvia se queda adormecida en los cristales de mis ventanas.
Sin duda este escrito está cargado de poesía. Demuestras una gran sensibilidad para abordar cualquier tema, lo que indica tu maestría como escritora. Por supuesto ya te he puesto la puntuación más alta que he podido. Saludos. Cuando tú callas, Lágrima Azul.