Es imposible negar que en los días de húmeda soledad, ante cualquie detalle aún acudo a escribirte como si tu corazón, por algún extraño motivo, necesitase leer los renglones de mi vida, como si tras una mirilla de sueños te abrieras paso entre millones de escritos para llegar a sentir en estos cuentos la luz de la verdad de mi loco corazón. Entiendo ahora que no era más que una fantasía mía, por eso mis palabras están ya libres, no se amordazan en gestos comedidos, pero no le hago mal a nadie por querer tener mi propio tiempo de deseos, de compañía desde estas páginas. A veces los sueños son tan bonitos... que es dificil desprenderse para siempre de las sensaciones que nos producen. A mi me gusta compartir mis sueños, mis emociones, mis sentimientos, mis tristezas, me gusta compartir todo lo que tengo, de otra forma no sería yo, porque al entregarlos no me vacío, no me quedo sin ellos, me recubren por dentro con las sensaciones que producen en los demás.
Por eso yo, te he instalado en mi vida con sencillez, como un amable y maduro lector, al que escribo con confianza, imaginando que velas mis letras de pluma, mis ortografiadas ilusiones, al que quizá despierte una sonrisa un día, una mueca de desaprobación otro, una lágrima un tercero, alternando sentires, como se redacta una vida plena, a momentos, a tiempos, con sus pausas.
Sé que llegará un día en que cierre la cortina de este tiempo de fantasía, pero mientras llega ese instante, me gusta imaginar que cuando sientes frío, tu cielo se aprecia gris o los motivos de tu distancia te pesan en los párpados, acudes a leer mis cuentos buscando la palabra no sentida, el pensamiento no entendido, el motivo no tenido en cuenta y que al final de la lectura, saciado de mi prosa comprometida, cerrando este pequeño libro con mis sentimientos, se desprende de tus labios una dulce sonrisa que, con humana sencillez, conecta con mi sonrisa.
Y cerrando los ojos... cerrando mis sueños, te imagino creciendo por dentro de esperanzas reposado en la cálida lectura de mis palabras, te imagino sonriendo, entendiendo, convirtiendo estos cuentos en el ensamblaje perfecto de tu alma con la mía.
podria decir muchas cosas, pero quedarian cortas, solo te expreso mi agradecimiento por dejarme leer tus cuentos y espero nunca dejes de escribir, de nuevo GRACIAS.